Iolanda Fresnillo

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    El seísmo de 2010 levantó una gran ola de solidaridad, pero la ayuda no ha servido para poner las bases del desarrollo, sino para crear un laboratorio neoliberal.

    Análisis: Filipinas sufre el impacto de una crisis climática que no ha causado. Al poco tiempo, el apoyo económico se olvida.

    Ha pasado ya un mes. Se han apagado los focos de las cámaras, aunque la situación esté muy lejos de la “normalidad”. El pasado 8 de noviembre el tifón Haiyan, o Yolanda como lo llaman allí, hizo tierra en Filipinas. La tormenta más fuerte que ha tocado tierra desde que existen registros en la zona. Vientos de 270 km por hora, con ráfagas que llegaron a los 321 km por hora, y olas de más de 7 metros, arrasaron vidas, infraestructuras y cultivos.

    La senda de la austeridad marcada por tres años desde la primera intervención de la economía del país hunden la sociedad griega en un profundo estado de ‘shock’, que la extrema derecha trata de capitalizar con programas asistenciales para pobres.