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¡Bienvenida, Alternativas Económicas!

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Había una vez una revista de economía. Pero no era una revista de economía como las demás. En ella no se explicaba a los lectores dónde era mejor que invirtieran su dinero ni cómo podían pagar menos. En ella no se podía encontrar la crónica detallada de la vida de los negocios de las grandes empresas ni la de los mercados financieros. No, esta revista estaba destinada a todo el mundo. Partía de la apuesta de que la economía es un asunto demasiado serio para reservarlo a los ahorradores, a los inversores y a las élites. Su primera convicción era la de que los asuntos económicos forman parte de la vida democrática, y que debido a ello deben ser puestos a disposición del mayor número posible de personas y dar lugar a una información rigurosa y perfectamente independiente, así como a un debate plural. Es la razón por la que, cada mes, la revista se esforzaba en demostrar lo contrario a todos los que solían repetir que "no hay alternativa". Y se aplicaba a sí misma dicha exigencia: organizada bajo la forma de una cooperativa, cada día se probaba que podía ser creíble y, al mismo tiempo, rentable, sin seguir los cánones de la empresa capitalista clásica. 

Esta historia es la de Alternatives Economiques desde hace treinta años en Francia. Pero es también la de Alternativas Económicas desde hace unos pocos días. Los lazos que nos unen no son los propios de una casa matriz con su filial -pues ambas entidades son independientes la una de la otra-, sino los de una comunidad de valores y de ambiciones, a la vez más profundos y más duraderos.impuestos. En ella no se podía encontrar la crónica detallada de la vida de los negocios de las grandes empresas ni la de los mercados financieros. No, esta revista estaba destinada a todo el mundo. Partía de la apuesta de que la economía es un asunto demasiado serio para reservarlo a los ahorradores, a los inversores y a las élites. Su primera convicción era la de que los asuntos económicos forman parte de la vida democrática, y que debido a ello deben ser puestos a disposición del mayor número posible de personas y dar lugar a una información rigurosa y perfectamente independiente, así como a un debate plural. Es la razón por la que, cada mes, la revista se esforzaba en demostrar lo contrario a todos los que solían repetir que "no hay alternativa". Y se aplicaba a sí misma dicha exigencia: organizada bajo la forma de una cooperativa, cada día se probaba que podía ser creíble y, al mismo tiempo, rentable, sin seguir los cánones de la empresa capitalista clásica.

Alternativas Económicas no es la hija de Alternatives Economiques: ¡es su hermana! Y en un momento en el que Europa necesita tanta solidaridad, el hecho de ver cómo la fraternidad supera las fronteras es una fuente de alegría inestimable. ¡Larga vida a Alternativas Económicas!