Cómo salvar a Europa del naufragio

  • La Fundación Alternativas pide un cambio de rumbo para avanzar hacia la unión federal y recuperar la confianza de los ciudadanos en el proyecto europeo.

    O la Unión Europea cambia de rumbo y deja atrás las políticas de austeridad o está condenada a perder la confianza de los ciudadanos. Así de rotundos se muestran los responsables de la Fundación Alternativas, que el jueves presentaron en Madrid su tercer informe “El Estado de la Unión Europea”. El documento incluye 33 recomendaciones para frenar la creciente desafección de los europeos hacia sus instituciones y avanzar en la cohesión política, social y económica de la Unión.

    “La UE está en una situación límite”, afirmó Nicolás Sartorius, vicepresidente de la Fundación Alternativas, en el acto de presentación del documento. “El descontento de la ciudadanía es enorme, y no cambiar de rumbo sería una catástrofe”.

    La Fundación Alternativas, de tendencia progresista, presentó  su informe un mes antes de que los europeos acudan a las urnas para elegir un nuevo Parlamento. Sus responsables se declararon partidarios de poner en marcha de inmediato políticas de apoyo al crecimiento económico, especialmente en aquellos países con mayor desempleo, y desterrar la austeridad que ha dominado durante años la gestión europea de la crisis. En línea con lo propuesto por los sindicatos europeos, la Fundación aboga por el lanzamiento de un “Plan Marshall” para fomentar la inversión y la creación de empleo, especialmente en las pequeñas y medianas empresas.

    El informe, elaborado conjuntamente con la Fundación alemana Friedrich Ebert, constata que la actitud de Bruselas ante la crisis ha elevado hasta niveles desconocidos la desconfianza de los ciudadanos hacia las instituciones europeas, especialmente en el sur del continente, aunque se da la aparente paradoja de que la mayoría sigue siendo partidaria de pertenecer a la Unión. “La gente está descontenta con cómo están haciéndose las cosas, pero no está en contra de pertenecer a la UE”, dijo Sartorius.

    La Fundación Alternativas alerta también de que la crisis ha alimentado peligrosamente el crecimiento de movimientos nacionalistas y xenófobos en numerosos países miembros.

    Diego López Garrido, director del informe, afirmó que los ciudadanos, deben ser los protagonistas de la experiencia europea el siglo XXI, tras una fase de construcción “de arriba abajo” en el siglo XX. Para López Garrido, el objetivo de la UE para los próximos años debe ser “convertirse en lo que no es: una unión social, y no solo económica”.

    La Fundación Alternativas es partidaria de convocar, después de las elecciones del 25 de mayo, una Convención europea con carácter constituyente para reformar los tratados de la UE y avanzar hacia una Unión Política Federal. “El traje de la UE se ha quedado pequeño para los desafíos que tenemos por delante”, sostuvo López Garrido. Del nuevo Parlamento Europeo, dijo, debe salir un pacto por la cohesión y el crecimiento económico apoyado por todas las formaciones europeístas, incluyendo socialdemócratas, populares, liberales y verdes. “Todos los partidos europeístas son partidarios de una mayor integración política”, señaló, López Garrido. “Va a ser muy difícil para los Estados oponerse a ella”.

    Estas son algunas de las recomendaciones de la Fundación Alternativas para superar la desafección ciudadana y lograr la “relegitimación” de la Unión Europea:

    -        Elegir presidente de la Comisión Europea al candidato del grupo más votado en las elecciones del 25 de mayo.

    -        Reducir el número de comisarios europeos a dos tercios de los Estados miembros.

    -        En futuras elecciones al Parlamento, los partidos deberían confeccionar listas para toda la Unión, y no solo nacionales.

    -        Crear un verdadero Tesoro europeo con capacidad de emitir eurobonos a medio plazo.

    -        Crear de un impuesto a las transacciones financieras.

    -        Avanzar en la armonización de impuestos para combatir la competencia fiscal entre países.

    -        Apoyar políticas más expansivas del Banco Central Europeo para aumentar la inflación y achicar el coste de la deuda. Es conveniente recurrir a medidas no convencionales para incentivar el crédito, como cargar intereses sobre los depósitos bancarios en el BCE, o incluso la compra de activos a los bancos condicionada al aumento de los préstamos crédito a las pymes y los particulares.

    -        Acelerar la creación y mutualización del Fondo Único de Resolución y aumentar sus recursos por encima de los 55.000 millones de euros previstos, dándole acceso a los fondos del Mecanismo Europeo de Estabilidad.

    -        Crear un seguro de desempleo en la zona euro, complementario del nacional.

    -        Establecer un salario mínimo europeo, proporcionado a las condiciones económicas de cada país.

    -        Fortalecer los sistemas de negociación colectiva sectoriales y suprasectoriales.

    -        Permitir a los ciudadanos europeos votar en las elecciones nacionales y regionales en los países en que residan.

    -        Impulsar una campaña para combatir la violencia contra las mujeres y los niños. En supuestos de especial gravedad, las agresiones deben considerarse un delito de terrorismo.

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