Cuando el negacionismo llega a la casa del Señor

  • 30 Enero, 2021
    Giuseppe Conte participa a la celebración del Día de la Memoria junto a Mattarella y Fico
    Governo italiano

    Linda está en cuarentena por segunda vez en menos de un mes. Salió de la primera el domingo de la semana pasada y el jueves, después de cuatro días en el colegio, se vuelve a encontrar encerrada en casa. "Esta vez espero que sea sólo por 10 días y que el test que haga dé negativo". La primera vez tuvo que cumplir con toda la cuarentena porque la persona que era positiva era su hermana pequeña. Esta vez son dos compañeras de colegio, por lo que podrían acelerarse los tiempos si ninguno de sus compañeros resulta positivo. 

    "Lo absurdo es el lugar donde se han contagiado estas niñas", dice su madre. "Estaban en clase de catequesis". La historia que cuenta Linda ha creado polémica en la ciudad. Sus dos compañeras de clase, como otros siete niños, eran de los pocos que habían vuelto a catequesis. Cuando casi todas las parroquias de la ciudad han decidido no abrir sus puertas a los cursos preparatorios de la comunión y la confirmación, en una pequeña localidad de Las Marcas el párroco había obligado a las familias que querían que sus hijos recibieran estos sacramentos a volver a verse cara a cara.

    Nada resultaría extraño si no fuese porque hace unas semanas el párroco empezó a tener un poco de fiebre. Aún así no avisó a los padres, siguió ofreciendo las misas de todos los días e incluso asistió a un velatorio. Tampoco dejó de ir a comer cada día a la Casa del Clérigo, donde se reúnen casi todos los párrocos de la pequeña ciudad. Y eso que la fiebre no le bajaba. Resultado: cuatro niños infectados en la catequesis, diez adultos durante el velatorio y casi todas las iglesias de la ciudad cerradas por cuarentena. 

    En un mensaje divulgado por las redes —que tenía que quedarse en el uso privado—, el único párroco de la ciudad que no va al comedor comunitario y ve cómo su iglesia es la única que seguirá abierta, lo cuenta todo. "En Marischio ha pasado que el párroco es un negacionista que cree que la covid es obra del demonio, que todo es obra del Gobierno que está de acuerdo con el Papa para destruir la Iglesia (...) ha puesto en cuarentena a todos los niños, a todos los párrocos, a las monjas, al personal sanitario... Pero yo digo: se puede ser más deficiente."

    Al mensaje, que se hizo viral en unos minutos, le ha seguido otro de disculpas del párroco que lo registró porque no quería generar polémica. El caso no da una buena imagen de una ciudad donde ya en navidades el propio alcalde se había infectado de covid durante una barbacoa con los compañeros del Ayuntamiento. Y eso que estaban prohibidas las reuniones de más de seis personas. 

    "La gente está muy cansada y estos ejemplos no mejoran la situación", opina Antonello, que trabaja para la televisión local como comentarista. "Y lo que está pasando en el Gobierno tampoco ayuda. En medio de toda la crisis social se está alimentando una crisis política que esperemos termine lo antes posible. Yo no estoy a favor de Conte, como tampoco digo que lo estén haciendo bien otros gobiernos europeos, pero hay que entender que no es el mejor momento para demostrar una vez más que no sabemos gobernarnos, que solo nos interesan las guerras internas y que no sabemos trabajar juntos para salir de la crisis".

    Este fin de semana será muy caliente en el Quirinale. El presidente de la República italiana, Sergio Mattarella, le hizo un difícil encargo al presidente de la Cámara, Roberto Fico: realizar las consultas para ver cuál puede ser el nuevo gobierno en Italia, conducido o no por Giuseppe Conte, que dimitió hace unos días tras la brecha creada por Matteo Renzi cuando los ministros de Italia Viva abandonaron el Gobierno. 

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