Nadia Chehabi

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    Desde Italia

    “Todavía no he entendido si tengo que obligar a mis alumnos a llevar la mascarilla mientras hacemos los ejercicios o si se la pueden quitar”. La maestra de Yoga Daniela Ferretti tiene muchas dudas sobre lo que se puede hacer o no después de que un decreto del Gobierno italiano obligue desde la medianoche del 8 de octubre al uso de la mascarilla tanto en espacios cerrados como en abiertos, en este último caso solo si no se puede mantener la distancia.

    Raúl trabaja en París desde hace medio año y el cierre de las fronteras al principio de la pandemia le alcanzó en esta nueva vida en el extranjero. "Al principio tenía que estar en París sólo durante los días de labor y volver a Oviedo los fines de semana, pero la covid cambió todos mis planes". Tiene una hija de 10 años que no ve desde entonces y ahora las noticias cada día más alarmantes le empiezan a preocupar. "El gobierno francés está pensando cerrar las fronteras con España. ¿Lo sabías? Estoy pensando en no viajar avión. Ya he pedido a mis jefes si puedo coger el coche de la empresa para ir a España. Tiene matricula francesa, creo que me crearía menos problema."

    Desde Italia

    Uno de cada tres italianos estaba el domingo delante de la televisión con la esperanza de encontrar soluciones. La cita con Conte era a las 20.20 (quizás para quitarle hierro a este año 2020) del día posterior a la fiesta italiana más extraña de los últimos 75 años (el 25 de abril se celebra la Liberación en la Segunda Guerra Mundial). Pero lo que escucharon ha dejado más preguntas que respuestas a una economía que necesita claridad. 

    Desde Italia

    Muchas ciudades italianas, entre ellas Milán, se preparan para aumentar los controles en sus calles y evitar lo que muchos temen. “No es el momento de bajar la guardia: ya he previsto un aumento de los controles en los próximos días, en particular para el fin de semana de Pascua y el lunes” (día festivo en Italia, la llamada Pasquetta). Son palabras del prefecto de la capital lombarda Renato Saccone.

    Desde Italia

    Lo habían pedido desde varias asociaciones en una carta firmada por enseñantes y psicólogos milaneses: una hora de movimiento al aire libre “porque incluso la OMS habla de esto”. Y no eran los únicos en Italia. Esperaban la respuesta del Viminale, sede del Ministerio de Interior, que ha vuelto a avivar la polémica entre los que quieren que el confinamiento sea más flexible con los pequeños y quienes abogan por lo contrario aduciendo la defensa del interés común. ¿Por qué? Porque su respuesta ha sido tan ambigua que ha necesitado de una aclaración.

    Desde Italia

    “Mañana finalmente me podré quedar en casa con mi hijo”. Davide tiene 40 años recién cumplidos y un hijo de 4. Hasta ahora el niño se ha quedado con el abuelo  en los días pares y con la madre del niño, de la que Davide se separó hace unos meses, en los días impares. Él tenía que ir a trabajar.

    Desde Italia

    El propio jefe de la Protección Civil italiana, Angelo Borrelli, ha confirmado lo que muchos temían: las cifras de los contagiados por Covid-19 no son realistas. En una entrevista publicada en el diario La Repubblica, reconoce que los números son otros. “La epidemia", asegura, “va más rápido que nuestra burocracia”. Admite así que el parte que él mismo lee todos los días a las seis de la tarde no se ajusta a lo que está pasando. “Los contagiados anoche eran alrededor de 63.000 pero es muy creíble que se pueda considerar que por cada enfermo confirmado haya otros 10 no confirmados”, dice.

    La peor parte de la epidemia se la llevan los enfermos, que en Italia son ya casi 60.000, de los cuales han fallecido 5.476. Pero no son los únicos perjudicados. Las historias de tres trabajadores por cuenta propia dan idea del otro drama social.

    Desde Italia

    La noticia ha caído como un jarro de agua fría: Italia supera ya a China en número de muertos (más de 4.000). En el debate sobre por qué hay más fallecimientos pese a haberse contabilizado la mitad de contagios se apuntan diversas razones: diferencias genéticas, una población más envejecida (en 2018 Italia era ya el segundo país del mundo con más ancianos, después de Japón) o quizá que la detección de contagiados se ha hecho con menos rigor. 

    Desde Italia

    “Demasiada gente por las calles”. Esta fue la primera impresión que se llevaron los médicos chinos a su llegada hace una semana directamente desde el epicentro del coronavirus para ayudar al pueblo italiano.

    No hace falta, y es contraproducente, tirar todo lo viejo para comprar muebles nuevos. Los muebles viejos, incluso los de melamina que no tienen el valor de una antigüedad, pueden restaurarse para quedar como nuevos, con aires creativos y eclécticos. Incluso cuando no se es manitas, merece la pena pagar por el trabajo a gente que se dedica a ello. El precio final no siempre es más caro que comprar algo nuevo.