Nadia Chehabi

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    Desde Italia

    Lo habían pedido desde varias asociaciones en una carta firmada por enseñantes y psicólogos milaneses: una hora de movimiento al aire libre “porque incluso la OMS habla de esto”. Y no eran los únicos en Italia. Esperaban la respuesta del Viminale, sede del Ministerio de Interior, que ha vuelto a avivar la polémica entre los que quieren que el confinamiento sea más flexible con los pequeños y quienes abogan por lo contrario aduciendo la defensa del interés común. ¿Por qué? Porque su respuesta ha sido tan ambigua que ha necesitado de una aclaración.

    Desde Italia

    “Mañana finalmente me podré quedar en casa con mi hijo”. Davide tiene 40 años recién cumplidos y un hijo de 4. Hasta ahora el niño se ha quedado con el abuelo  en los días pares y con la madre del niño, de la que Davide se separó hace unos meses, en los días impares. Él tenía que ir a trabajar.

    Desde Italia

    El propio jefe de la Protección Civil italiana, Angelo Borrelli, ha confirmado lo que muchos temían: las cifras de los contagiados por Covid-19 no son realistas. En una entrevista publicada en el diario La Repubblica, reconoce que los números son otros. “La epidemia", asegura, “va más rápido que nuestra burocracia”. Admite así que el parte que él mismo lee todos los días a las seis de la tarde no se ajusta a lo que está pasando. “Los contagiados anoche eran alrededor de 63.000 pero es muy creíble que se pueda considerar que por cada enfermo confirmado haya otros 10 no confirmados”, dice.

    La peor parte de la epidemia se la llevan los enfermos, que en Italia son ya casi 60.000, de los cuales han fallecido 5.476. Pero no son los únicos perjudicados. Las historias de tres trabajadores por cuenta propia dan idea del otro drama social.

    Desde Italia

    La noticia ha caído como un jarro de agua fría: Italia supera ya a China en número de muertos (más de 4.000). En el debate sobre por qué hay más fallecimientos pese a haberse contabilizado la mitad de contagios se apuntan diversas razones: diferencias genéticas, una población más envejecida (en 2018 Italia era ya el segundo país del mundo con más ancianos, después de Japón) o quizá que la detección de contagiados se ha hecho con menos rigor. 

    Desde Italia

    “Demasiada gente por las calles”. Esta fue la primera impresión que se llevaron los médicos chinos a su llegada hace una semana directamente desde el epicentro del coronavirus para ayudar al pueblo italiano.

    No hace falta, y es contraproducente, tirar todo lo viejo para comprar muebles nuevos. Los muebles viejos, incluso los de melamina que no tienen el valor de una antigüedad, pueden restaurarse para quedar como nuevos, con aires creativos y eclécticos. Incluso cuando no se es manitas, merece la pena pagar por el trabajo a gente que se dedica a ello. El precio final no siempre es más caro que comprar algo nuevo.