Nadia Chehabi

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    No hace falta, y es contraproducente, tirar todo lo viejo para comprar muebles nuevos. Los muebles viejos, incluso los de melamina que no tienen el valor de una antigüedad, pueden restaurarse para quedar como nuevos, con aires creativos y eclécticos. Incluso cuando no se es manitas, merece la pena pagar por el trabajo a gente que se dedica a ello. El precio final no siempre es más caro que comprar algo nuevo.