Italia no aprende la lección

  • 21 Marzo, 2020

    Desde Italia

    La noticia ha caído como un jarro de agua fría: Italia supera ya a China en número de muertos (más de 4.000). En el debate sobre por qué hay más fallecimientos pese a haberse contabilizado la mitad de contagios se apuntan diversas razones: diferencias genéticas, una población más envejecida (en 2018 Italia era ya el segundo país del mundo con más ancianos, después de Japón) o quizá que la detección de contagiados se ha hecho con menos rigor. 

    Pero el virus también ha causado muertos entre los más jóvenes. La víctima de menor edad hasta el momento es una chica de 27 años, de Las Marcas, que sufría de patologías anteriores. El segundo más joven, es un chico de 32 años que había tenido problemas de salud tras un viaje a Cuba.  

    El virus ataca a las personas con defensas más bajas, pero ahora mismo nadie se considera a salvo. Los hospitales están colapsados. Italia dispone de 5.000 camas para terapias intensivas según el Anuario Estadístico del Servicio Sanitario de 2017, última referencia oficial, y la cifra reconocida de infectados a fecha de hoy  bordea las 40.000 personas, que siguen aumentando cada día.

    Han causado un gran impacto las imágenes de una larga fila de camiones del ejército que transportaban ataúdes con personas muertas en Bergamo (unos 60 según fuentes no oficiales) que eran trasladados a crematorios de otras ciudades. Miles de personas que hoy lloran a sus familiares y amigos no han podido despedirse con un abrazo. Muchos no podrán ir a visitar a los fallecidos al cementerio porque en muchas localidades se han cerrado para evitar las aglomeraciones. En la población de Fabriano, en Las Marcas, la medida se ha tomado por la continua desobediencia de sus habitantes. A pesar de que se había pedido que los funerales se realizaran en familia y manteniendo las distancias, el alcalde cuenta en su página Facebook que le llegaron denuncias de incumplimiento y tuvo que tomar la decisión de cerrar.

    La lección no parece haberse aprendido todavía en Italia. El gobierno asegura que ha impuesto ya miles de multas a aquellos que incumplían las medidas y paseaban por la calle sin motivo justificado. Numerosas pequeñas localidades se han visto obligadas a cerrar las playas para evitar que algunos salgan de casa para tomar el sol. Eso sí, el decreto en la región de Las Marcas establece que las actividades físicas al aire libre pueden seguir realizándose mientras uno esté cerca de casa y lo haga de forma individual. 

    Italia está a la espera del que podría ser el decreto más duro desde que empezó la crisis del coronavirus. El premier Giuseppe Conte y su equipo analiza nuevas medidas para intentar frenar al virus. Mientras, los epidemiólogos consideran probable una segunda oleada de contagios. 

    A pesar de las indicaciones, muchas personas han seguido huyendo de las grandes ciudades. El problema puede ser crítico en el sur de Italia porque hay menos hospitales, pocos servicios y viven más ancianos. El periódico La Repubblica ha publicado una noticia alarmante: el 15% de los estudiantes que volvieron desde el Norte al Sur viajó con la fiebre. Ahora muchos de los padres de estos estudiantes están enfermos.

    El contagio no está perdonando a nadie, ni siquiera a las monjas de clausura de los conventos del Lazio. En dos instituciones cercanas a Roma, 59 religiosas han dado positivo en el test, una de ellas se encuentra ingresada. Se está investigando cómo se ha podido producir el contagio.

    Los niños italianos estudian desde platafomas online. FOTO: N.C.

    Mientras tanto, el Ministerio de Educación ha comunicado la noticia que muchos temían: los colegios seguirán cerrados hasta al menos principios de mayo. La ministra Lucia Azzolina ha asegurado que los alumnos no perderán el año escolar. Pero no ha explicado cómo se organizará el trabajo para llegar a los niños que no tienen acceso a un ordenador, a internet o a una impresora. Los que disponen de todo ello ya trabajan a distancia desde hace una semana para intentar no perder el año.

    A última hora de la tarde, el gobierno da a conocer las informaciones sobre la epidemia, que cada día se parecen más a un parte de guerra. Contra un enemigo invisible, pero una guerra.

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