La recuperación no tendrá forma de V

  • 21 Abril, 2020
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    Fabiano Mesquita

    La recuperación del mazazo económico del coronavirus no va a tener forma de V, como esperaban los más optimistas en los primeros días de confinamiento. Como ya hizo el Fondo Monetario Internacional (FMI) la semana pasada, el Banco de España ha echado un jarro de agua fría sobre las esperanzas de quienes pensaban que el parón de la economía española iba a ser solo un breve paréntesis y que pronto volveríamos a la normalidad. Los economistas de la entidad supervisora del sistema bancario vaticinan que en 2021 se recuperará "una parte significativa" de la actividad y del empleo perdidos este año, pero subrayan que no será suficiente para alcanzar los niveles previos al estallido de la emergencia sanitaria.

    El Banco de España inicia la presentación de sus primeros cálculos sobre el alcance de la crisis del coronavirus con una advertencia: la incertidumbre sobre si, una vez levantado el estado de alarma, será necesario adoptar más medidas de confinamiento para frenar nuevos brotes de contagio hace muy difícil hacer proyecciones macroeconómicas con la metodología habitual. Por ese motivo, sus especialistas han optado por presentar tres escenarios alternativos. El más optimista prevé una normalización casi completa de la actividad económica nada más terminar las ocho semanas de confinamiento; el segundo, una vuelta a la normalidad en el último trimestre tras ocho semanas de confinamiento; y el tercero, el más pesimista, una recuperación incompleta a finales de año después de doce semanas de confinamiento. 

    Además de presentar tres escenarios diferentes, los economistas del Banco de España han utilizado dos metodologías distintas para tratar de medir la magnitud de la crisis que se avecina. La primera calcula las pérdidas de producción por sectores como consecuencia de las medidas de contención de la epidemia y la segunda, siguiendo el Modelo Trimestral del Banco de España (MTBE), se apoya en simulaciones de los principales canales de transmisión de los efectos económicos de la pandemia.

    Utilizando la primera metodología y tomando como referencia el primer escenario, el Producto Interior Bruto (PIB) español retrocedería un 6,6% este año con respecto a 2019. En el segundo escenario, la caída se acentuaría hasta el 8,7%, y en el tercero se precipitaría hasta un 13,6% debido, principalmente, a las pérdidas adicionales que sufrirían los sectores del turismo, la hostelería y el ocio. En los tres casos, la caída del PIB sería superior a la registrada en el peor año de la reciente crisis financiera (-3,8% en 2009).

    El segundo enfoque metodológico —el utilizado habitualmente para elaborar las proyecciones macroeconómicas del Banco de España—, contempla unos retrocesos del PIB bastante similares para este año: 6,8 %, 9,5 % y 12,4 %, dependiendo de que el período de confinamiento dure ocho semanas (escenarios 1 y 2) o doce (escenario 3), y de que los problemas de liquidez de las empresas causen "ciertas dificultades de solvencia" en los próximos meses (escenarios 2 y 3) o no (escenario 1). Utilizando esta metodología, los economistas del Banco de España pronostican que en 2021 la economía española crecerá un 5,5% (escenario 1), un 6,1% (escenario 2) o un 8,5% (escenario 3), dependiendo del número de empresas que quiebren y del número de puestos de trabajo que se destruyan.

    La tasa de desempleo, que cerró el año pasado en el 13,7% de la población activa, subirá hasta el 18,3% en el primer escenario, el 20,6% en el segundo y el 21,7% en el tercero, según las estimaciones del Banco de España. En 2021 el paro experimentaría solo un ligero retroceso y bajaría hasta el 17,5%, el 19,1% o el 19,9%, dependiendo del escenario que finalmente se haga realidad.

    En cualquier caso, la crisis tendrá un impacto tremendamente negativo sobre las finanzas públicas, consecuencia del gasto público destinado a paliar los daños causados a trabajadores y empresas por la caída de la actividad. Según los cálculos del Banco de España, en 2020 el déficit público se situaría en el 7,2%, 8,9% y 11% del PIB en cada uno de los tres escenarios. La deuda pública llegaría hasta el 110%, 115% y 122% del PIB, respectivamente, comparada con el 95,5% de finales de 2019.

    "Una vez superada la fase más aguda de crisis a corto plazo, la actividad comenzaría a recuperarse a un ritmo que, en todo caso, dependerá de la percepción del riesgo sanitario en los próximos meses y de la capacidad de reactivación de la parte del tejido productivo más dañada por el actual parón de la actividad", señala el informe del Banco de España. "Es necesario resaltar, en cualquier caso, la naturaleza provisional de estos cálculos, que necesariamente habrán de ser sometidos a una revisión continuada en los próximos meses, a medida que se vaya disponiendo de nueva información". 

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