Vigilancia digital

  • 23 Marzo, 2020

    Todos los modelos de éxito en la lucha contra la pandemia de Covid-19 son asiáticos: los pequeños países del entorno de China, como Taiwán y Singapur, que impusieron desde el principio controles estrictos para cualquier viajero procedente de la superpotencia asiática; Corea del Sur, que se despistó al principio pero luego ha basado su estrategia en test masivos, y China, foco irradiador de la pandemia, que ha cortado por lo sano mediante el bloqueo de territorios y la paralización de toda actividad no relacionada con la enfermedad. 

    FOTO: GAUTHIER DELECROIX

    Han sido métodos distintos, pero adoptados por sociedades culturalmente próximas y con un planteamiento común: aprovechar las oportunidades que ofrece el tratamiento masivo de datos, el ‘big data’. En un artículo extraordinario que publica el suplemento Ideas, de El País, el filósofo coreano asentado en Alemania, Byung-Chul Han, expone: “Para enfrentarse al virus los asiáticos apuestan fuertemente por la vigilancia digital. Sospechan que en el ‘big data’ podría encerrarse un potencial enorme para defenderse de la pandemia. Se podría decir que en Asia las epidemias no las combaten los virólogos y epidemiólogos, sino sobre todo también los informáticos y los especialistas en macrodatos. Un cambio de paradigma del que Europa aun no se ha enterado”.

    El caso más extremo es la ciberdictadura china, donde el derecho a la intimidad es algo inexistente y los datos de los usuarios de las compañías de telecomunicaciones van directamente a los ordenadores de la policía. Allí, los 200 millones de cámaras de vigilancia social se han puesto al servicio del combate contra la enfermedad. “Cuando alguien sale de la estación de Pekín”, cuenta Byung-Chul Han, “es captado automáticamente por una cámara que mide su temperatura corporal. Si la temperatura es preocupante todas las personas que iban sentadas en el mismo vagón reciben una notificación en sus teléfonos móviles. No en vano el sistema sabe quién iba sentado dónde en el tren”. En los otros países asiáticos del entorno, la vigilancia no es tan extrema, pero igualmente utilizan a fondo las tecnologías digitales para controlar la epidemia.

    Tomar como referencia los modelos de Corea o de China sin tener en cuenta la vigilancia digital es absurdo. Las medidas adoptadas en Corea van mucho más allá de hacer test a todo el mundo, de la misma manera que el modelo chino va mucho más allá del ‘blockdown’. 

    Luis de Guindos, ministro de Economía con Rajoy y ahora vicepresidente del Banco Central Europeo, afirmó anoche con seguridad en la Sexta que la crisis iba a ser corta, dando por hecho que si China está saliendo de la pandemia en dos meses iba a suceder lo mismo en Europa. Pero aquí no se están tomando medidas tan drásticas ni hay cibervigilancia. Y tampoco se ve por ninguna parte un plan alternativo claro y vigoroso que nos saque de la epidemia antes de que haya una vacuna viable.

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