diada

  • Por (Economista y profesor de la UAB)
    Diciembre 2020

    El día de Sant Jordi en Cataluña es muy particular. Festivo sin dejar de ser laborable. Sorprende la cantidad de gente que cada año pulula por el centro en una sociedad tan fanática con el trabajo. Podría pensarse que hay una huelga no declarada. O sea, un festivo producto de la autogestión y la autonomía individual, quizás un resto del pasado anarquista del movimiento obrero catalán. Una cultura que en muchos casos generaba personas capaces de tomar decisiones y responsabilidades (siempre recuerdo a un amigo de mi padre, obrero del ramo del agua, que iba cada día andando al trabajo porque “era lo único que el régimen franquista le permitía decidir: ir a pie o tomar el tranvía”).