Austeridad, la historia de una idea peligrosa

  • 21 Agosto, 2013

    El profesor de Economía Política Internacional de la Universidad estadounidense de Brown, Mark Blyth, ha sumado su voz a las que claman, hasta cierto punto en el desierto, para que se detengan las políticas de austeridad que están perjudicando la economía de numerosos países, especialmente en Europa. Lo ha hecho a través del libro que ha publicado “Oxford University Press” con el título “Austeridad, la historia de una idea peligrosa”, en el que hace un completo repaso de la aplicación de la austeridad en la economía mundial desde 1692 hasta hoy.

    La primera idea que desgrana Blyth es que la austeridad no es siempre mala: “Es recomendable en tiempos de crecimiento pagar cierta cantidad de deuda preparándose para la próxima vez que la economía tenga problemas y entonces poder crear déficit para compensar”. Pero tiene clarísimo que la mejor actitud que debe adoptar Europa en estos momentos es dejar de aplicar políticas de austeridad. “Cuando una economía se hunde no pueden hacerse recortes del gasto público. Esto es un desastre y se ha demostrado en España y el resto de países que han optado por la austeridad. España entró en la crisis con una deuda pública que era del 26% y ahora se acerca al 100%”, asegura. Y añade: “esto es un fracaso terrible”.

    En declaraciones a “Alternativas Económicas”, Mark Blyth recuerda que en una visita reciente a España solo encontró un agujero en 2.000 quilómetros de carretera. Por la tanto, no cree que haya que apostar por invertir en nuevas infraestructuras. Defiende que hay que seguir el ejemplo de Estados Unidos cuyo Gobierno ha seguido invirtiendo durante la crisis. El ejemplo negativo lo encuentra en Inglaterra que, a pesar de tener moneda propia y poder devaluar la libra, ha decidido aplicar políticas de recorte y su deuda se ha disparado.

    Insiste Blyth es que es un error responsabilizar a los Gobiernos de la crisis. Su error es responder a una crisis de origen bancario con la austeridad: “La austeridad no es el precio que hay que pagar para salvar a los bancos. Es el precio que quieren los bancos que alguien pague por ellos”. 

    Responsabiliza al Banco Central Europeo de no haber detenido la crisis a tiempo y cree que, cuando Grecia anunció que había mentido en cuanto a la magnitud de su déficit, debería haber entregado al Gobierno de ese país los 50.000 millones de euros que necesitaba. Eso hubiera detenido todas las especulaciones y alarmas que agravaron el hundimiento de la economía griega. Pero el entonces presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, no lo hizo, preocupado como estaba únicamente por la inflación.

    Las cosas mejoraron, según Mark Blyth, cuando su sucesor Mario Draghi compró deuda pública de los países del sur de Europa y cuando dijo que haría lo posible para salvar el euro. Aunque se ha mantenido la idea, a su entender absurda, de que todo el mundo puede optar per políticas de austeridad. “Si todos dejan de gastar nadie crea los ingresos necesarios para que alguien pague su deuda”, sentencia. 

    Tan fuera de lugar le parece esa idea como la de comparar la deuda pública con la que pueda tener una familia. “Un Estado tiene unas obligaciones que una familia no tiene”, dice y acusa a Alemania de no favorecer la solución de la crisis en los países conocidos como PIIGS, porque quiere recuperar el dinero que los bancos alemanes dejaron a los bancos españoles y porque con la situación actual consigue dinero a muy bajo coste, lo contrario de lo que les pasa a los gobiernos PIIG. Pero considera que nadie se beneficia de la crisis europea y que quienes puedan obtener ahora algunas ventajas las perderán si se persiste en las políticas de austeridad. 

    La solución pasa, según Blyth, además de por detener las políticas de austeridad, por el control de las entidades financieras y los bancos, regularlos mejor, controlar los bonos de sus directivos y sus salarios excesivos. Compara el “Too big to fail” (“demasiado grande para dejarlo caer”, referido a los bancos de los Estados Unidos con el “Too big to bail”, referido a los países demasiado grandes para ser rescatados, en Europa. Y concluye; “Hay que concluir con la terrible espiral de fracaso económico que representa insistir en la austeridad que impide el crecimiento”, concluye.

    “Austeridad, la historia de una idea peligrosa” puede adquirirse en su versión inglesa. La española no llegará hasta febrero. 

    Videos de la entrevista en:

    Entrevista en inglés

    Entrevista con subtítulos en castellano

    Parte 2 de la entrevista (inglés / subtítulos en castellano)

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