Un sindicalista de “Raza Lobo”

  • 4 Julio, 2014

    Secretario General de MCA-UGT y Vicepresidente de AG-FITEL

    Nos ha dejado un sindicalista de “Raza Lobo”. Manuel Fernández López, “Lito”, Presidente de Metal, Construcción y Afines de UGT (MCA-UGT), y de la Fundación Anastasio de Gracia-Fitel (AGFITEL), cuando el corazón le falló a traición en las primeras horas del día 27 de junio de 2014; cuando parecía que había puesto orden a su salud; cuando todos esperábamos que el descanso en su querida Asturias terminaría de ayudarle a reponerse. Nos ha dejado justo ahora, cuando había  dado un paso atrás de la primera línea de batalla en la que había estado 35 años seguidos, aunque no por ello había dejado el sindicalismo, porque como él mismo decía “Un sindicalista nunca se jubila”.

    Un sindicalista de “Raza Lobo”, como el mismo calificaba a las personas auténticas, a los hombres y mujeres bravos, a los luchadores incansables, justo lo que era él, un luchador tenaz, perseverante y con voluntad de hierro.

    Pero Lito era mucho más. También era una persona comprometida y solidaria, tranquila y afable, y un incansable  y gran negociador. Porque precisamente una de las principales cualidades del compañero Lito era su capacidad de negociación para llegar a acuerdos, acudir a la presión si era necesario, pero siempre con el objetivo último de poder llegar de nuevo a la negociación y alcanzar acuerdos.

    La historia del sindicalismo moderno y de la UGT contemporánea no podrían entenderse sin la figura de Lito. Es de justicia reconocer públicamente el legado sindical del compañero Lito: la Unión General de Trabajadores que hoy tenemos se debe en gran medida a su esfuerzo y al de las personas que supieron seguirle en esa tarea y que contribuyeron a construir el sindicato tal y como lo conocemos hoy, sin abandonar su historia, recordando y aprendiendo constantemente de ella.

    Porque no podemos olvidar que Lito participó en la  reconstrucción desde la Transición, asumiendo cargos de responsabilidad desde un primer momento. Fue su capacidad de compromiso lo que le llevó a iniciar en Asturias su larga andadura sindical hace más de 38 años, comenzando en su fábrica de Veriña, de la entonces Ensidesa, asumiendo después la Secretaría General de UGT Asturias siendo aún muy joven; compatibilizando el sindicalismo con su trayectoria política en el Partido Socialista (PSOE), hasta llegar el momento en que entendió, como el mismo decía, “Que no se podía estar en misa y repicando”, y decidió defender los intereses de los trabajadores desde la acción sindical a costa de una menor presencia en la acción política. Posteriormente, en 1988, fue nombrado secretario general de la Federación Siderometalúrgica de UGT (UGT Metal), justo antes de tener que afrontar la huelga general del 14 de diciembre de 1988, que supuso el distanciamiento entre el Gobierno socialista y UGT. El talente de Lito le permitió  saber recomponer con el tiempo, como siempre, hacía, las relaciones, y más de 20 años después fue elegido miembro del Comité Federal del PSOE.

    Su afán por construir una federación de industria fuerte en el seno de UGT le llevó a liderar en 1998 las fusiones de las Federaciones del Metal y Construcción de UGT, que darían lugar a la actual MCA-UGT, de la que fue su secretario general hasta el mes de octubre de 2013, y su presidente desde aquel momento. Durante todos estos años tuvo que afrontar numerosas reconversiones industriales y reestructuraciones empresariales, desde el afán casi obsesivo de conseguir las mejores condiciones para los trabajadores y trabajadoras en una industria con futuro.

    Precisamente, otra de sus grandes luchas era lograr que la industria se convirtiera en el gran motor del crecimiento económico y de generación de empleo de nuestro país. Fueron numerosos los gobiernos con los que intentó negociar una política industrial que generara un cambio en el modelo productivo de España, y lamentablemente no pudo ver culminado este proyecto que seguiremos reivindicando.

    El tercer gran proyecto de este incansable emprendedor era convertir la Fundación Anastasio de Gracia-Fitel en un referente de diálogo para la sociedad española. Gran parte de su empeño en los últimos años se centró en conseguir que esta Fundación sea un punto de encuentro de opiniones provenientes de todos los ámbitos sociales, para lo que se había dispuesto implicar en este proyecto a líderes sindicales, sociales, políticos, empresariales, culturales, económicos, deportivos, etc. que había ido conociendo a lo largo de su vida.

    Como dije en el último Congreso de MCQ-UGT al asumir la secretaría general, ¡cómo no iba a sentir vértigo al tomar el relevo de un líder indiscutible, de un maestro para muchos, de un compañero y de un amigo! Pero este gran hombre no hubiera podido llevar a cabo este trabajo sin el respaldo de una familia que le ha apoyado incondicionalmente, comprometida a su vez con esa labor, y sin cuyo apoyo no hubiera sido posible. Desde aquí mi reconocimiento y mi cariño hacia ellos en estos momentos de dolor, aunque saben que estamos con ellos.

    Con estas líneas los compañeros y compañeras de MCA-UGT y de la Fundación AGFitel queremos rendir homenaje a esta enorme figura del sindicalismo español y a un compañero ejemplar, que dedicó toda su vida a un objetivo tan loable como la defensa de los derechos laborales y las condiciones de vida de los trabajadores y trabajadoras españolas, y reconocer su labor, dedicación y perseverancia en conseguir que la UGT continúe siendo el gran sindicato que es, y que la Fundación Anastasio de Gracia Fitel el ilusionante proyecto que es.

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