lectores

  • Como lectora y amiga de Alternativas Económicas desde prácticamente sus inicios, me veo obligada a trasladarte mi profundo disgusto por el artículo publicado en el nº 82 sobre el ingreso mínimo vital. Al margen del contenido, discutible como lo puede ser cualquier otro artículo de opinión, lo que me parece inaceptable es el tono empleado por la Red de Renta Básica para denigrar una medida que obviamente no va a acabar con la pobreza en España (ni lo pretende), pero que en la situación de crisis que vivimos no se merece tanto desprecio. 

    He leído, en el nº 70 de Alternativas Económicas, el interesante artículo ‘Los economistas cogidos en flagrante delito de ideología’, de Christian Chavagneux. Presenta un estudio en el que se preguntó a economistas de postín si compartían o no una afirmación para la que, en algunas ocasiones, se indicaba su verdadera autoría y en otras, se atribuía a economistas de tendencias heterodoxas. 

    El 15 de marzo de 1965, el presidente Lyndon B. Johnson pronunció un discurso en el Congreso de Estados Unidos en el que puso de relieve los enrevesados métodos que las comisiones electorales, especialmente de los Estados sureños, estaban utilizando para impedir el voto a los afroamericanos. 

    Carta de un socio: Conocí Alternativas Económicas como se conocen las cosas buenas, alguien que te aprecia, te dice: “Te interesa, vas a ver que está muy bien”, y tras tomar del amigo el consejo, me costó muy poco darme cuenta de que aquella revista tenía mucho que ver conmigo. No es que yo pensara (...)