limpieza

  • Stephanie Land resume en cuatro palabras el sentido de su libro: “¡No puedes venirte abajo!”. Lo dice después de salir mareada de una de las casas que limpia para sobrevivir junto a su hija en un mercado laboral asfixiante, que le compensa con lo justo para salir adelante.

    Por (Responsable Confederal del Departamento de Migraciones de UGT)
    Enero 2020

    La Administración no dice la verdad cuando señala que el descenso de afiliación en el sector de empleadas de hogar se debe a que estas han pasado a desempeñar trabajos mejores.

    Por (Economista y profesor de la UAB)
    Diciembre 2020

    La pandemia obliga a todo el mundo a sacar lo mejor. Estos días abundan los comentarios en la red de apoyo al personal sanitario, que está en primera línea en la lucha por impedir que la epidemia se convierta en tragedia de enormes proporciones. Cuando las cosas van mal nos acordamos que estos servidores públicos, muchos de ellos en condiciones laborales precarias (por cierto: no parece que la privada actúe con la misma dedicación y nadie confía en que el mercado resuelva el problema), reconocemos su esfuerzo y su disposición a trabajar allí donde más peligro hay.

    ¿Cómo podemos ahorrar agua?  Si la usáramos adecuadamente, podríamos llegar a gastar el 75% menos. Se puede cambiar el modo en que la utilizamos en el cuarto de baño y la cocina, el aire acondicionado y el uso exterior, en el lavado de coches o patios.  Y es posible aplicar las mismas costumbres  cuando estamos fuera de casa.

    Los productos de limpieza no sólo son un “arsenal” químico, sino que también se llevan un buen pedazo del presupuesto del hogar. No hace falta tampoco comprar limpiadores supuestamente ecológicos y muy caros. A veces, los ecolimpiadores se pueden hacer en casa de una manera muy sencilla.  Elementos como el vinagre de vino blanco, el limón y el jabón líquido vegetal son potentes desinfectantes.