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Un nuevo Gobierno para atajar la desigualdad

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Urge otra política que se ponga como objetivo prioritario el rescate de los más necesitados

Mientras se eternizan las negociaciones para formar un nuevo Gobierno, la situación del 30% de la población española más pobre sigue deteriorándose día a día. El reciente informe de Oxfam Intermón ha revelado que los 20 españoles más ricos poseen el mismo patrimonio que los 15 millones más pobres. Resulta difícil imaginar que hemos llegado a esta situación. Y lo más intolerable es que la desigualdad siguió creciendo en 2015. La riqueza de los 20 más ricos creció un 15%, mientras que los más pobres perdieron un 15%.

¿Es esta situación inevitable? Por supuesto que no. El aumento de la pobreza de los más necesitados no es solo consecuencia de la crisis. Es sobre todo el resultado de la política del Gobierno. Si el Gobierno prevé, por ejemplo, que el número de parados disminuirá en un 10% en 2016, ¿por qué tiene la mala fe de reducir el gasto por ayuda al desempleo en un 20%? Con esta medida se ahorrará 5.400 millones de euros a costa de dejar a muchos familias sin protección. Esto es una responsabilidad directa muy grave. Según CCOO, el año pasado solo percibieron cobertura un 55% de los desempleados, un 5% menos que el año anterior, y un 32% menos que en 2010.

 

El Gobierno no puede parapetarse con la excusa de que no hay dinero y de que, por lo tanto, no hay alternativa, como en su día dijo Margaret Thatcher. Esto es falso. Hay alternativa y hay dinero. Miremos que ha pasado con la recaudación de impuestos. En 2015 España recaudó 71.467 millones por el impuesto sobre la renta, prácticamente lo mismo que en 2008 (70.579 millones). Una evolución parecida ha ocurrido con el IVA: 59.920 millones el año pasado y 61.279 millones en 2008.

Sin embargo, no ha pasado lo mismo con el Impuesto de Sociedades. En 2015 se recaudaron 22.604 millones por este tributo, la mitad que hace siete años. Aquí se ha producido el gran agujero fiscal de este país. Desde hace varios años se pierden más de 20.000 millones en recaudación.

Parece evidente que las empresas han tenido un trato de favor respecto a las personas. A los bancos tampoco les va mal. En 2007, el año de mayores beneficios bancarios (29.319 millones de euros antes de impuestos) pagaron un 14%, según el Banco de España. En 2014, el último año con datos completos, obtuvieron unas ganancias de 13.063 millones, y pagaron 12,8%. Efectivamente: tiene bastante sentido decir que ya hemos salido de la crisis, sobre todo para algunos.

El agujero fiscal incluye también la bajísima imposición sobre la contaminación del medio ambiente, la menor de toda la Unión Europea. Los ingresos por fiscalidad ecológica apenas llegan al 1,6% del PIB, un punto menos que Italia y Grecia. Un punto de PIB son 10.000 millones de euros. Aquí también mucho campo para actuar.

A la vista de estas decisiones políticas, se comprende mejor porque crece la desigualdad y porque los parados o los que no han podido trabajar nunca lo pasan cada vez peor. Estas medidas son las causantes directas del aumento de la pobreza y la desigualdad. Las cosas no son porque sí. La realidad social es consecuencia de la política del Gobierno. Un Gobierno que actúa tan agresivamente contra los más necesitados es realmente un peligro. Urge un cambio de Gobierno. Urge otra política que se ponga como objetivo prioritario el rescate de los más menesterosos.

En todo este asunto tiene mucha responsabilidad Bruselas. Ahora mismo está atosigando al Gobierno en que aplique otro ajuste de 8.000 o 13.000 millones de euros. Bruselas no entra en detalles pero sería muy positivo que censurara a las autoridades españolas no solo por el déficit y la deuda, sino por el disparatado aumento de la pobreza o las condiciones de vida de los desempleados. Entonces sería más fácil comprender todo el proyecto europeo.