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Un poco más asiáticos

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Uno mira hacia el futuro, estos días, y no ve más que noche y niebla. Evidentemente, hay futuro. Siempre lo hay. Pero aún tenemos que pasar por momentos muy duros y no podemos saber con un mínimo de certeza qué encontraremos al otro lado, el del futuro, cuando hayamos superado la pandemia y logremos convivir razonablemente con el nuevo virus.

Podemos imaginar que de todo esto saldrán sociedades más solidarias y empáticas, sistemas públicos de salud más valorados y eficientes, ciudadanos más responsables y conscientes. Es ciertamente una posibilidad.

Una hipótesis más limitada, creo que plausible, se refiere a la función de China en el nuevo orden mundial. De China surgió el virus y en China se produjo al principio un grave encubrimiento del problema; China proporciona ahora información valiosa de sus propias experiencias y una ayuda material que irá aumentando con el paso del tiempo. La primera potencia industrial del planeta dispone de los recursos necesarios y de la oportunidad: tiene la ocasión de asumir el protagonismo que, de todos modos, iba a corresponderle antes o después.

China tiene la ocasión de asumir el protagonismo que iba a tener antes o después

El ánimo colectivo se muestra dispuesto a aceptar una restricción de las libertades

Dicen que un pesimista es un optimista bien informado. Yo soy de naturaleza pesimista pero no dispongo de más información que ustedes: tomen con cautela lo que digo. En mi opinión, saldremos de esta aventura terrible un poco más asiáticos. Primero, por lo mencionado en el anterior párrafo. Segundo, porque el exitoso método coreano para combatir la enfermedad (pruebas sistemáticas, controles sistemáticos de los infectados, seguimiento sistemático de cada ciudadano a través de su celular) quedará como referencia. Ahora mismo, cuando aflora lo mejor y lo peor de cada uno (entre lo peor está la delación, el rencor, la desconfianza), me parece que el ánimo colectivo se muestra dispuesto a aceptar una restricción de la privacidad, e incluso de las libertades, a cambio de más seguridad en situaciones como la que atravesamos.

Sobrevivir

En los meses y años que vienen, puede resultarnos más atractivo el modelo asiático (preponderancia de lo colectivo, disciplina social, gestión autoritaria) que el modelo occidental, tan inclinado hacia los derechos individuales y, últimamente, al hedonismo.

No sé si eso sería bueno. Tampoco estoy seguro de que fuera malo. Son tiempos de incertidumbre. Una sola cosa puede afirmarse con certeza: la cuestión ahora es sobrevivir y estar preparados para levantar, cuando se pueda, todo lo que está derrumbándose.