China abre la Ruta de la Seda Ártica y redibuja el mapa logístico global
Ningún emperador de la antigua China imaginó jamás que las sedas y las especias de sus mercados pudieran llegar a Europa a través de las heladas aguas del extremo norte. Tampoco lo hizo el actual presidente, Xi Jinping, cuando presentó en Indonesia, en 2013, su proyecto de la Ruta de la Seda Marítima, centrado en conectar las grandes vías del Pacífico y del Índico. Sin embargo, cinco años después, Pekín incorporó el Ártico a su estrategia de conectividad global y, en 2026, la Ruta de la Seda polar se ha convertido en realidad.
En China, está claro que no dan puntada sin hilo. Sus dirigentes no quieren dejar pasar la oportunidad que les brinda el cambio climático para conectar Asia y Europa a través del deshielo del Ártico. En Pekín son conscientes de la importancia estratégica que conlleva esta transformación geográfica. Consideran que propiciará la abertura de nuevas rutas comerciales y creará una alternativa a los grandes cuellos de botella del comercio mundial. Es una apuesta destinada a alterar el mapa logístico del siglo XXI.
La naviera china Sea Legend ha sido la primera en dar ese paso adelante y...