El control del comercio mundial se juega en Ormuz (otra vez)
En 1622, el viejo orden saltó por los aires tras la toma de la isla por las tropas del 'sha' en alianza con Londres. Hoy, China aguarda el desenlace en el mismo enclave estratégico para proclamar su dominio global.
En 1622, unidades navales al mando del sha Abbas el grande, monarca del reino Safavid, asentado en el actual Irán, apoyadas por barcos de guerra británicos, derrotaron a las fuerzas de Rui Freire de Andrade, en una batalla que supuso la expulsión de los portugueses de la isla de Ormuz y la génesis de un cambio de paradigma en el control de las rutas comerciales de la recién estrenada Edad Moderna. En los años siguientes, caerían en manos británicas otras plazas del golfo Pérsico, región clave en el camino hacia las riquezas del reino de Goa, el resto de la futura India y la lejana pero atractiva China. Son una serie de victorias que significarían el fin del dominio portugués en el Índico, el declive del imperio español y el inicio de la era colonial, que definiría los equilibrios políticos y económicos del mundo hasta el estallido de la II Guerra Mundial.
Más de 400 años después, la misma región es escenario de un conflicto similar, entre un imperio —el estadounidense— que se resiste a ceder su hegemonía y otro —China—, que aprovecha el ocaso rival para redefinir el sistema de comercio mundial y...