Ya no quedan máquinas junto a las que dormir
Hace 13 años Alternativas económicas visitó la Fundación La Alameda, en Buenos Aires, dedicada a rescatar a mujeres bolivianas que llegaban engañadas al país latinoamericano para ponerlas a trabajar en talleres clandestinos del textil. 'Dormíamos al lado de las máquinas de coser', decían entonces las mujeres rescatadas. Hoy, esos talleres ya no existen porque ni siquiera clandestinamente y explotando a mujeres vale la pena el negocio del textil.
Producir en Argentina es caro para cualquier marca internacional. Además, el Gobierno de Javier Milei abrió la importación y a finales de 2024 flexibilizó el régimen de envíos postales, con un tope de 3.000 dólares y sin aranceles por debajo de 400. Shein y Temu ocuparon el hueco. 'Comprás una camiseta a 2.000 pesos y si la querés hacer acá, ni la tela comprás con eso', explica Tamara Rosenberg, psicóloga, presidenta de la cooperativa textil de La Alameda y secretaria de la fundación. Según la Fundación Pro Tejer, el 70% del mercado textil argentino ya es importado y la capacidad instalada de las fábricas ha bajado al 39%.
Lo que queda son talleres familiares que se...