La movilización social promovida por el Sindicato de Inquilinas en defensa del derecho a la vivienda con acampadas en numerosas ciudades ha tenido un efecto de arrastre sensacional. La práctica totalidad de sindicatos se han sumado a la protesta y el presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, ha visto la gran ocasión para adelantar las elecciones anticipadas al 29 de noviembre, en busca de una ampliación de poder en el Congreso que le permita legislar. La convocatoria de una huelga general para el 11 de este mes ha sido la primera cita del nuevo clima social de repulsa al malestar.
Los sindicatos mayoritarios CC OO y UGT, los vascos ELA y LAB y el gallego CIG, siguiendo los pasos de CGT, CO.BAS y Solidaridad Obrera han ligado la vivienda asequible a sus reivindicaciones laborales: “Subir los salarios, reducir la jornada, mejorar la salud de los trabajadores y desbloquear la negociación colectiva”