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Medidas paliativas // Alivio para los más vulnerables

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Abril 2020 / 79

El plan de choque puesto en marcha por el Gobierno va encaminado a ayudar a asalariados, autónomos y familias a llegar a fin de mes.

Consejo de ministros extraordinario

La recesión es inevitable. Lo importante ahora es conseguir que sea lo menos profunda y lo más breve posible para que la economía recupere su pulso en cuanto pase lo peor. Se trata de que la recuperación tenga forma de V y no de L o de W, como sucedió con la crisis posterior al desastre financiero de 2007-2008, y de que el peso no recaiga de nuevo sobre los más vulnerables. "No vamos a dejar a nadie atrás", es una frase del presidente del Gobierno que conviene no olvidar.

Otro de los objetivos de la batería de medidas anunciada por Pedro Sánchez tras la declaración del estado de alarma es garantizar que el crédito fluya para que las empresas reduzcan al mínimo los despidos y las familias no vean desplomarse su poder adquisitivo. La interrupción del crédito fue uno de los efectos más dañinos del crash financiero de hace 12 vaños y trajo consigo un fortísimo aumento de la tasa de paro y una caída drástica del consumo. Si algo tienen en mente estos días los responsables políticos y económicos es la necesidad de no repetir los errores de entonces.

Estas son las principales medidas adoptadas para ayudar a llegar a fin de mes a los trabajadores, los autónomos y las familias mientras dure la alerta sanitaria:

Asalariados

Para evitar que la parada en la producción cause un daño irreparable al mercado laboral, todos los expedientes de regulación de empleo temporales (ERTE) que pongan en marcha las empresas tienen la consideración de "fuerza mayor". Ello significa que los trabajadores afectados pueden cobrar la prestación por desempleo, incluyendo aquellos que no hayan cotizado el tiempo suficiente a la Seguridad Social. La prestación que reciban ahora no será tenida en cuenta a la hora de calcular durante cuánto tiempo podrán percibir futuras prestaciones en caso de volver al paro.

Todos los trabajadores pueden reorganizar o reducir su jornada laboral, incluso hasta el 100%, para cuidar a familiares dependientes, sean mayores o niños. El teletrabajo será la principal medida de flexibilidad cuando las circunstancias lo permitan.

Los contagiados por el virus o quienes tengan que estar aislados y estén dados de alta en la Seguridad Social tienen derecho a una baja por accidente laboral (75% del sueldo base).

Autónomos

Quienes hayan tenido que cerrar sus negocios o hayan sufrido una merma del 75% de sus ingresos (tomando como referencia la media mensual del semestre precedente) están exentos de pagar cotizaciones a la Seguridad Social. Además, tienen derecho a recibir una prestación equivalente al 70% de la base reguladora, lo que supone un mínimo de 661 euros. Su vigencia será de un mes, aunque podrá prolongarse si lo hace el estado de alerta. El tiempo que dure esta situación contará como periodo cotizado. La prestación puede percibirse sin necesidad de haber cotizado durante 12 meses, como es habitual.

Familias 

El Gobierno decretó también una moratoria en el pago de los préstamos hipotecarios sobre la primera vivienda para quienes pierdan su empleo y, en el caso de los autónomos, quienes vean mermados sus ingresos a causa del coronavirus. Para beneficiarse de esta medida, la cuota de la hipoteca debe suponer el 35% o más de los ingresos de la unidad familiar en el mes anterior. El esfuerzo de la carga hipotecaria sobre la renta familiar tiene que haberse multiplicado por 1,3 y los ingresos de la unidad familiar no pueden superar tres veces el indicador público de rentas de efectos múltiples (IPREM), es decir, los 1.613,52 euros al mes. Este límite se podrá incrementar 0,1 veces el IPREM por cada persona mayor de 65 años miembro de la unidad familiar.

Quedan suspendidos todos los desahucios.

A partir del 1de abril está prohibido cortar el agua, la luz, el gas y las telecomunicaciones a las familias vulnerables, según los baremos del bono social. No se puede interrumpir el acceso a Internet a ningún ciudadano. Nadie podrá cambiar su compañía de telecomunicaciones.

"No vamos a dejar a nadie atrás" es una frase que conviene
no olvidar

Empresas

La actitud de las empresas va a ser clave para evitar una catástrofe aún mayor. Por ello, el presidente del Gobierno hizo un llamamiento para que prioricen la suspensión de contratos, la reducción de jornadas y el teletrabajo como alternativas al despido. A cambio, las empresas no pagarán cuotas a la Seguridad Social mientras duren las medidas temporales sobre el empleo. Sánchez ha prometido proporcionarles "toda la liquidez que precisen" para evitar quiebras. A ese objetivo irá destinada una línea de avales de 100.000 millones de euros, cantidad que puede llegar hasta los 150.000 o 200.000 millones si se incorpora el sector privado. El Gobierno también ha decidido blindar a las empresas españolas de sectores estratégicos impidiendo que inversores de fuera de la UE aprovechen la caída de la Bolsa para hacerse con su control a bajo precio.

La tarea de evitar un desastre económico de larga duración exige medidas de choque como estas. No queda otra: el cumplimiento de los objetivos de déficit presupuestario y deuda pública han pasado a un segundo plano con el beneplácito de Bruselas, que ha suspendido el Plan de Estabilidad. Habrá que esperar para ver qué efecto tienen en sectores clave de la economía española como el turismo, el automóvil, la hostelería y el comercio, que concentran buena parte del empleo. La buena noticia es la buena disposición mostrada, en líneas generales, por los sindicatos, la patronal, la banca y la oposición política a colaborar en el esfuerzo.