1936 El experimento autogestionario de España
En respuesta al golpe de Franco, la clase obrera tomó el control directo de fábricas, tierras y servicios básicos en amplias zonas del país.
Hace casi 90 años, en respuesta al golpe militar de julio de 1936, y tras décadas de lo que se denominó "gimnasia revolucionaria", tuvo lugar en España una experiencia inédita de autogestión económica y social. Ante el vacío institucional provocado por el colapso del poder estatal en amplias zonas del país, la clase obrera no solo resistió el levantamiento, sino que tomó el control directo de fábricas, tierras y servicios básicos. Este experimento, que en algunos sitios se extendió hasta 1939, representa uno de los ejemplos históricos más significativos de organización económica autogestionaria y, por tanto, de clara alternativa al capitalismo.
Cuantificar el alcance real de las colectivizaciones ha sido un reto metodológico para la historiografía. Sin embargo, estimaciones recientes sitúan en cerca de dos millones el número de personas implicadas en este sistema autogestionario. La distribución geográfica refleja la fuerza de las organizaciones sindicales de la época, principalmente la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), seguida por la Unión General de Trabajadores (UGT).