Henry Ford, el antisindicalista simpatizante de los nazis
¡Cinco dólares diarios! En enero de 1914, el fabricante de automóviles Henry Ford asombró a la opinión pública al ofrecer a sus obreros un nivel salarial muy superior al de sus competidores, que pagaban entre dos y tres dólares.
Ford ya se había forjado la reputación de innovador por cómo funcionaba la producción en su fábrica de Highland Park, en Michigan. Es cierto que no era el primero en poner en marcha el trabajo en cadena: los industriales de la carne en Chicago Singer, McCormick y Colt ya lo practicaban. Pero Ford racionalizó el modelo mediante la estandarización de los componentes, la optimización de los flujos de la fábrica, el cronometraje de cada movimiento de los obreros y la mecanización de todos los traslados de piezas.
Los tiempos de la producción se acortaron. El del montaje de un chasis pasó de 5 horas a 50 minutos. La productividad disparó los beneficios y Ford presentó los cinco dólares diarios como una redistribución de los mismos. Era el buen jefe paternalista preocupado por el bienestar de sus asalariados.
De hecho, lo que a Ford le preocupaba es la gran inestabilidad de la mano de obra:...