Reformas estructurales

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  • Por (Periodista)
    Marzo 2014

    Periodista

    Parecía una buena idea. Perversa, pero inteligente. Su paternidad no corresponde al gran George Orwell, aunque se haya acuñado el término orwelliana para definir un tipo de sociedad esencialmente totalitaria (es decir, sin alternativas posibles) en la que el poder manipula las mentes gracias a un lenguaje eufemístico; en la novela 1984, Orwell se limitó a caricaturizar el nazismo y el comunismo, inventores de unos mecanismos de propaganda que, paradójicamente, han alcanzado su culminación en los actuales sistemas posdemocráticos.  Como decía, parecía una buena idea.

    Fueron los generales de Estados Unidos, tras el desastre de Vietnam, quienes empezaron a aplicarla de forma sistemática, y funcionó bastante bien. “Campo de batalla” sonaba a carnicería caótica y sangrienta; “teatro de operaciones”, en cambio, sugería un escenario limpio y ordenado en el que profesionales cualificados ejecutaban pulcramente su tarea. Lo mismo podría decirse de otros...

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