Compartir coche

  • Del tradicional autoestop a una comunidad de ciudadanos organizados que comparten vehículos —coches, caravanas, bicicletas, motos, trenes— para socializar y ahorrar costes. La colaboración va del barrio al mapa internacional.

    Junto al alojamiento informal en casa de otra persona, cambiar la relación con los vehículos que nos llevan de un lado para otro es uno de los caminos más anchos por los que ha empezado a circular la economía colaborativa, no siempre sin polémica. 

    Todo tipo de plataformas están disponibles para compartir el coche. Coches estacionados por la ciudad que se pueden coger siempre que haya disponibilidad, personas con las que se comparte el trayecto, leasing para comprar un coche, si su uso será compartido, webs (...)

    Comprar un coche ha sido durante muchas décadas símbolo de estatus, y en muchos casos sigue siéndolo, aunque cada vez hay más gente —especialmente, entre los jóvenes— interesada básicamente en su función primaria: un medio de transporte que sirve para ir de un sitio al otro sin depender de terceros. Para ello no siempre es necesario comprarse un automóvil y asumir los costosos gastos anexos, desde el seguro hasta las reparaciones: basta con adentrarse en el mundo del carsharing.