La indecisión adolescente navega en un mundo incierto
Con la mirada puesta en un futuro lleno de incertidumbre, la juventud, que debe decidir su trayectoria profesional con apenas 16 años, deberá enfrentarse a cambios constantes
A los 16 años, en España, la adolescencia se cruza con la burocracia. Mientras muchas y muchos jóvenes siguen explorando quiénes son, el sistema educativo les exige decidir quiénes serán. Elegir entre bachillerato y formación profesional (FP), optar por una modalidad concreta, descartar otras opciones posibles y empezar a pensar en una carrera universitaria se presenta como un trámite racional, casi técnico. Sin embargo, para una parte creciente del alumnado, ese momento se vive como una experiencia de presión, incertidumbre y miedo a equivocarse.
La pregunta que se les formula —¿qué quieres hacer con tu futuro?— presupone algo que no siempre existe: un futuro legible.
Durante décadas, la indecisión vocacional fue tratada como una etapa menor del desarrollo adolescente. Algo que se resolvía con el tiempo, con más información o con una buena charla de orientación. Hoy la duda ha dejado de ser excepcional para convertirse en un fenómeno masivo y persistente.
Elegir antes de crecer
El informe PISA 2022, nombrado en el último documento de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)...