La huelga como palanca de cambio
Las movilizaciones en las fábricas trascendían las demandas laborales y entraban de lleno en la exigencia de derechos políticos y sociales.
En los últimos años del franquismo y los primeros de la transición a la democracia, miles de trabajadores y trabajadoras protagonizaron huelgas, encierros y movilizaciones que contribuyeron a erosionar el régimen dictatorial, al tiempo que con sus prácticas promovieron libertades sindicales y políticas.
La comarca barcelonesa del Baix Llobregat se convirtió, entre 1974 y 1976, en un escenario central de la conflictividad obrera en Cataluña y España. Articulada en torno al río Llobregat y municipios como Cornellà, Sant Boi, El Prat, Esplugues, Sant Feliu y Martorell, había experimentado desde los años sesenta un intenso proceso de industrialización con la instalación de grandes factorías metalúrgicas, químicas, textiles y de construcción. Empresas como Seat en la Zona Franca, Roca Radiadores en Gavà y Viladecans, y Laforsa y Siemens en Cornellà, concentraban gran parte de este empleo.
Las condiciones laborales eran duras: salarios ajustados por la inflación, ritmos elevados, escasa seguridad y ausencia de libertades sindicales reales bajo el sindicato vertical. La mano de obra que empleaba procedía en un...