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Las vacas, el pienso y el sindicalismo que piensa

La lucha de los trabajadores organizados va mucho más allá de las reivindicaciones laborales e impregna todas las movilizaciones para mejorar la vida de la gente y la democracia.

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Abril 2026 / 145

Creemos haber dejado claro que no hemos luchado solamente para comer mejor. A los que —con no poca malicia— nos dicen que ahora vivimos mejor que antes, les contestamos ‘también las vacas comen ahora pienso, pero siguen siendo vacas’. No hemos luchado solo por mejorar nuestra situación económica, sino para tratar de construir una sociedad en la que el pueblo gobierne de verdad en las fábricas, en los ayuntamientos y en todos los niveles de la vida política y social. De no ser así, seguiremos explotados de mil formas”.

Esta declaración de intenciones forma parte del epílogo de Nuestra huelga, un libro editado por los trabajadores de Laminación de Bandas, en la localidad vasca de Echevarri, para explicar los 163 días de lucha obrera que protagonizaron entre noviembre de 1966 y mayo de 1967. Editado por Ruedo Ibérico en el París de 1968, con una preciosa portada en rojo y negro del pintor Agustín Ibarrola, este libro no solo circuló clandestinamente en España durante el final del franquismo, sino que el espíritu de su epílogo marcó la década siguiente y dio la medida de hasta qué punto el sindicalismo, la...

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