Una lección de vulnerabilidad, desinformación y futuro energético
Lo sucedido el 28 de abril debe ser un punto de inflexión para corregir nuestras vulnerabilidades y avanzar hacia un sistema energético más inteligente, justo y sostenible
El apagón del pasado 28 de abril, aunque breve, fue suficiente para evidenciar la enorme dependencia de nuestra sociedad respecto al suministro eléctrico. En apenas unas horas, se hizo patente la fragilidad de un sistema que, pese a su relevancia cotidiana, permanece en gran medida desconocido para la mayoría de la ciudadanía.
A la incomodidad inmediata causada por la falta de energía, se sumó un efecto secundario igualmente preocupante: la desinformación. Esta se propagó rápidamente, alimentada por rumores infundados y por la falta de comprensión general sobre el funcionamiento del sistema eléctrico, cuya complejidad lo mantiene alejado del debate público.
Conviene destacar que Red Eléctrica de España ha demostrado históricamente una fiabilidad ejemplar. Sin embargo, esa misma solidez ha contribuido a que su papel estratégico no reciba la atención que merece. Es momento de cambiar eso: un conocimiento básico de cómo funciona nuestro sistema eléctrico debería formar parte del saber ciudadano común.
Comprendiendo el incidente: frecuencia, inercia y tecnologías de generación
Aunque todavía se investigan las...