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Estados y sociedad civil impulsan poco a poco una nueva IA de ‘software’ libre

Ante el monopolio de la inteligencia artificial por parte de unas cuantas empresas del otro lado del océano, los países se organizan para democratizar la tecnología

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Diciembre 2025 / 141

Las empresas que trabajan con la inteligencia artificial de Chat GPT, Gemini o Meta, todas provenientes de Silicon Valley, tienen la suerte de poder hacer maravillas con mucho menos gasto del que tenían previamente. Son mucho más productivas. Pero, a la vez, tienen un problema serio. Esa productividad depende exclusivamente de unas pocas empresas proveedoras que están a miles de kilómetros de distancia. Les pagan una cuota. Pero ¿y si esas empresas decidieran que van a subir los precios? O, lo que es peor, como se pregunta Toni Esteve, cofundador del Grupo Lavinia, productora audiovisual muy enfocada en las nuevas tecnologías, “¿y si decidieran, de un día para otro, que simplemente no nos van a dar el servicio?” Esas pocas megaempresas, cruzando el océano, pueden paralizar toda la producción de millones de compañías de todo el mundo, con solo apretar un botón.

¿Cuánto poder de decisión pueden tener en un contexto geopolítico determinado? Parte de la solución está en las normativas, los Estados y la creación de inteligencias artíficiales públicas, una de las acciones que ya se están poniendo en marcha...

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