Accede sin límites desde 55 €/año

Suscríbete  o  Inicia sesión

La inflación se come los ahorros

La subida de los precios deja a muchas familias sin colchón de seguridad para afrontar emergencias futuras

Comparte
Pertenece a la revista
Mayo 2023 / 113
Hucha rota

La inflación está haciendo mella en las cuentas familiares y obligando a gastar parte del ahorro acumulado durante la fase más aguda de la pandemia. La tasa de ahorro de los hogares españoles cerró el año 2022 en el 7,2% de la renta disponible, 6,6 puntos porcentuales inferior a la de 2021 y la más baja desde 2018, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). 

Las restricciones a la movilidad durante los años 2020 y 2021 redujeron las opciones de consumir, por lo que aquellas personas que conservaron su trabajo y su salario vieron aumentar sus ahorros, aunque fuera de manera involuntaria. En este contexto, la tasa de ahorro subió al 17,7% en 2020, muy por encima del promedio de los cinco años anteriores. El año siguiente, a pesar de una menor incidencia de la pandemia en la economía, el ahorro de las familias siguió siendo muy elevado desde una perspectiva histórica (13,8%).

Como explicaba la subgobernadora del Banco de España, Margarita Delgado, en una reciente intervención, los altísimos niveles de ahorro observados durante la emergencia sanitaria fueron consecuencia de una caída del consumo de los hogares —superior al 12% en 2020— mucho más acusada que la de los ingresos, que se sostuvieron en parte gracias a las ayudas públicas desplegadas para mitigar los efectos económicos adversos de la pandemia. “El factor más relevante a la hora de explicar el desplome del consumo y el consecuente incremento del ahorro fue el de las restricciones sanitarias, que supusieron un obstáculo para el gasto en determinados servicios como hostelería y ocio”, subrayó Delgado. 

Buena parte del ahorro acumulado durante la pandemia se concentró en las rentas más altas, pues las restricciones a la movilidad afectaron más a los patrones de consumo de los hogares con mayor poder adquisitivo, que suelen gastar un porcentaje mayor de sus ingresos en hostelería y ocio. Además, los ingresos de ese grupo de población no disminuyeron en la misma medida que los de los hogares de menores rentas, ya que las personas con salarios más bajos suelen trabajar en los sectores que más se vieron afectados por el coronavirus: hoteles, restaurantes, comercios, transporte, construcción, etc.

Con el regreso gradual a la normalidad en la actividad económica y el descontrol generalizado de la inflación —el índice de precios de consumo (IPC) cerró 2022 con una subida media del 8,4%—, el gasto de los hogares ha ido creciendo a mayor ritmo que el de los ingresos. La consecuencia es que la tasa de ahorro ha vuelto a niveles previos a la pandemia. 

Necesidad de financiación

El INE calcula la tasa de ahorro dividiendo el ahorro entre la renta disponible de los hogares. En 2022, según el INE, la renta disponible apenas aumentó el 3,6% (hasta los 817.536 millones de euros). De esa cantidad, las familias destinaron a consumo 756.862 millones de euros, el 11,5% más que en 2021, una vez acabaron las restricciones y se desató la espiral inflacionista. La cantidad destinada al ahorro se redujo a 58.457 millones de euros, apenas la mitad que el año anterior y muy por debajo de 2020, cuando el confinamiento elevó la cifra a un máximo histórico de 134.543 millones de euros.

Imagen
Ahorro de hogares

Por primera vez desde 2018, el ahorro fue insuficiente, según el INE, para financiar las inversiones de los hogares en vivienda o activos financieros. La necesidad de financiación alcanzó los 1.753 millones en 2022, frente al superávit de 57.636 millones de 2021.

En sus proyecciones más recientes sobre la economía española, del mes de marzo, el Banco de España subraya que desde el comienzo del actual episodio inflacionista se está estrechando el margen para que los ahorros puedan contrarrestar la pérdida de poder adquisitivo de las familias. Ello significa que muchos hogares se están quedando sin colchón para afrontar posibles dificultades. 

Los economistas de la entidad reguladora pronostican una ligera recuperación del consumo privado a lo largo del año 2023, lo que permitirá alcanzar un crecimiento del PIB del 1,5% este año y del 2,3% en 2024, antes de moderarse hasta el 2,1% en 2025. De cumplirse la trayectoria proyectada por el BdE, el PIB español recuperará, por fin, su nivel previo a la pandemia en el segundo semestre de este año.