Alejandro Inurrieta

  • Doctor en Ciencias Económicas y CEO de Inurrieta Consultoría Integral
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    La caída de los salarios es superior a la que muestra la estadística, porque debemos tener en cuenta que, tras la destrucción de trabajos temporales ocupados por jóvenes, el empleo que queda es el más cualificado y mejor pagado.

    El informe de los expertos sobre la reforma fiscal sigue una clara filosofía: reducir los impuestos al capital y al ahorro y cargar buena parte de la subida de la recaudación sobre trabajadores y rentas medias y bajas.

    La publicación de la cuarta oleada de la Encuesta Financiera de los hogares en España arroja resultados interesantes.

    Si sumáramos a los parados los trabajadores que sufren subempleo, como hacen en EE UU, tendríamos una nueva estadística de paro: alcanzaría el 30%.

    La política de deflación salarial está afectando especialmente a las rentas más bajas.

    La caída de precios por un descenso de la actividad retrae el consumo, así que desaparece la presión sobre precios y salarios.

    Tras la última Encuesta de Población Activa (EPA), no hay motivos para el optimismo.

    La dinámica de la deuda total en España, privada y pública, puede llegar a ser explosiva.

    Recesión: El optimismo del Gobierno tras la EPA del segundo trimestre contrasta con la realidad: la supuesta mejora del mercado laboral no es tal si se analiza sin estacionalidad, y la producción industrial sigue cayendo.