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El pretexto nuclear

EE UU e Israel justifican la guerra por el peligro de armas atómicas, pero Irán no tiene posibilidades de producirlas a corto plazo.
 

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Esteve Eason

En 1968 Irán firmó el Tratado de No Proliferación Nuclear (NPT), que busca prevenir la proliferación de armas atómicas, avanzar hacia el desarme atómico y abordar el uso pacífico de la energía nuclear bajo las salvaguardias de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) de la ONU. En ese marco, Irán dispone de la central nuclear de Bushehr de diseño germano-ruso; del centro nuclear de Isfahán con el reactor de investigación TRR; de las plantas Natanz y Fordow de enriquecimiento de Uranio, y del reactor de agua pesada Khondab IR-40.

Esas tres últimas instalaciones pueden tener un uso militar si llegaran a producir altos porcentajes de uranio-235 o de plutonio-239. Si el enriquecimiento del isótopo de uranio-235 producido en Natanz o Fordow alcanzase el 90%, ya se dispondría de uranio apto para armamento atómico, cuando en Bushehr se precisa apenas el 4% como combustible nuclear para producir electricidad y desalinizar, mientras que el reactor TRR puede producir radioisótopos para medicina e industria con el 20%.

Confusión
De ahí proviene la ambigüedad y la confusión sobre el doble uso de las plantas...

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