Una cooperativa también puede primar la inversión y la internacionalización
De la teoría a la práctica: 15 medidas ensayadas con éxito
Acome, empresa especializada en cables de alta tecnología, se reivindica como la primera sociedad cooperativa y participativa (Scop) de Francia. Con 1.700 empleados y presencia en cuatro continentes, el grupo industrial ha logrado dar el salto de escala, demostrando que una cooperativa puede ser un modelo sostenible, sinónimo de rentabilidad, inversiones e innovación a largo plazo.
La Asociación Cooperativa de Obreros en Material Eléctrico (Acome) fue fundada en 1932 por antiguos empleados de Electro-Câble, una empresa que había quebrado. Establecida inicialmente en Argenteuil, en la región parisina, la empresa se vio obligada, por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, a trasladarse en 1942 a Mortain (Normandía, al noroeste de Francia), donde sigue en la actualidad. Tras producir en un primer momento cables telefónicos, se diversificó con la fibra óptica y hoy se orienta hacia el cableado de vehículos eléctricos, sin dejar de lado las infraestructuras aeroportuarias y ferroviarias.
La longevidad de Acome se explica, en particular, por las inversiones constantes en el aparato industrial y en la innovación. Entre...