¿Bendición o pesadilla?
Las promesas de mejora de la productividad gracias a la nueva tecnología no están tan claras como sus límites y peligros
Numerosos inversores, y tras ellos los gobiernos, creen que la inteligencia artificial (IA) es tan importante, si no más, que la Revolución Industrial. La competencia por dominarla hace estragos entre EE UU y China, y constituye una de las grandes debilidades de la Unión Europea (UE). En EE UU, las grandes empresas proveedoras de IA han disparado la Bolsa, mientras que los demás valores permanecen estancados.
En realidad, nada podría ser más peligroso que dejarse arrastrar por esta ola de optimismo. Numerosos estudios de investigadores e indicadores económicos llevan a cuestionar este consenso. Mientras que toda la prensa financiera celebra la llegada de la IA como una ruptura de enorme calado, algunos especialistas y financieros empiezan a impugnar este diagnóstico. Fue el propio Sam Altman, director de OpenAI y uno de los gurús de la IA, quien activó la alarma al denunciar un exceso de optimismo respecto a las perspectivas que abre esta nueva fase de las tecnologías de la información.
Y hasta un exsecretario del Tesoro estadounidense, convertido en inversor de capital riesgo, ciertamente no escatima elogios sobre el...