Elogio de la regularización(es)
La legalización de 2026 llega con más racismo explícito que nunca: fraguado en todas las clases sociales y electoralmente rentable.
No seré yo quien condene esta regularización. Tras el hundimiento de la movilidad humana durante la covid-19 seguido del resurgir migratorio vinculado a las urgencias laborales (segmentadas) y a la tormenta de violencia política y ecológica que sacude el mundo, encuentro necesario legalizar a los inmigrantes para hacer frente al racismo que se ha desatado en la sociedad. Demasiado caudal laboral, familiar y humanitario para las hechuras legales.
Todas las regularizaciones son políticas, pero algunas, además, son mediáticas. O por decirlo de otro modo, hay regularizaciones hacia los inmigrantes y otras hacia la sociedad. Las primeras son más silenciosas y afectan particularmente a la gestión ordinaria. Las segundas, publicitadas a bombo y platillo, repercuten sobre todo en la política general. De estas últimas ahora se cuentan cinco (1991, 2000, 2001, 2005 y 2026) en el medio siglo que llevamos como país de inmigración.
Salvo ceguera ideológica, hay que aceptar la necesidad de algún tipo de legalización colectiva. Constituyen una pieza esencial de la política de inmigración y de la política general. Todas, hasta...