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Todo por el beneficio

La gran banca global es el reverso de las finanzas éticas: su huella es muy perceptible detrás del calentamiento global, la fabricación de armas y los esquemas de elusión fiscal

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Diciembre 2022 / 108

Ilustración
Andrea Bosch

La base del negocio bancario es hacer trabajar el dinero que les entregan los ciudadanos. En el caso de las finanzas éticas, estos ahorros se invierten —vía préstamos— sobre todo en proyectos de impacto medioambiental, social y cultural positivo, mientras que la banca tradicional aporta la gasolina para que funcione la economía como la conocemos, que demasiado a menudo se asemeja al Far West, donde en la práctica todo está permitido con la única condición de que genere beneficios: también las actividades más perjudiciales para los seres humanos y el planeta, que se alimentan de financiación bancaria procedente, en última instancia, del dinero que la ciudadanía entrega a las entidades financieras.
El aumento de la concienciación social ha hecho que los activistas se organicen para poner la lupa sobre todo en tres prácticas especialmente perjudiciales: las que contribuyen al calentamiento global, a financiar la industria armamentística (y las guerras) y las que favorecen la elusión de impuestos, con epicentro en los paraísos fiscales, que por su opacidad son también la pieza clave en la mayoría de esquemas...

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