Una economía invisible
Cocinar, cuidar a mayores y a menores, acompañar y gestionar el día a día de un hogar permite que haya empleo, productividad y bienestar
Gran parte del debate sobre igualdad de género se apoya en indicadores visibles: la brecha salarial, la presencia en puestos directivos, la representación política... Sin embargo, una parte esencial de la desigualdad se encuentra fuera de ese foco, en actividades que sostienen la economía pero que apenas aparecen en las estadísticas.
Una de las conclusiones centrales del informe Brecha de género 2026. La desigualdad que no se ve, de OBS Business School, es que parte de la desigualdad persiste precisamente porque permanece fuera del foco: no se visibiliza, no se mide y, por tanto, apenas se incorpora a las decisiones económicas y públicas. La economía de los cuidados es uno de los ejemplos más claros de esta realidad.
La gran paradoja
La paradoja es evidente. El trabajo doméstico y de cuidados no remunerado constituye una de las mayores infraestructuras de la economía contemporánea. Cocinar, limpiar, acompañar a personas mayores, cuidar de menores y gestionar el día a día de un hogar son tareas imprescindibles para que después exista empleo, productividad y bienestar. Sin embargo, al no implicar una transacción...