Una transición justa
Los impuestos energético-ambientales deberán subir para combatir el cambio climático, pero también es necesario compensar a los hogares de rentas bajas.
Para lograr una transición exitosa hacia una economía descarbonizada, una herramienta fundamental con la que cuentan los decisores políticos son los impuestos energético-ambientales. Si bien hay distintas alternativas regulatorias para lograr reducciones en las emisiones de gases de efecto invernadero, se trata de un instrumento especialmente adecuado, ya que proporcionan incentivos continuos a la reducción de emisiones, son más flexibles que las regulaciones convencionales, crean señales de precios para movilizar inversiones en tecnologías limpias, dan lugar a reducciones en la contaminación local y otros cobeneficios ambientales y generan una recaudación adicional para el sector público.
Sin embargo, a pesar de sus ventajas, los impuestos energético-ambientales siguen teniendo, en la mayoría de los países, un nivel muy inferior al necesario para lograr reducciones significativas en las emisiones. Esto sucede particularmente en el caso de España, que se encuentra a la cola de los países de la UE en el uso de estas figuras. Por tanto, en los próximos años será necesario extender y elevar estos impuestos de forma...