La banca ética convence a la UE
Las instituciones comunitarias buscan estrechar lazos con las entidades financieras transformadoras por su solvencia económica y el impacto social de su actividad
Hace ya muchos años que la banca ética, que aspira a utilizar las finanzas como palanca de transformación social para mejorar el mundo, dejó de ser una bella utopía para convertirse en una pujante realidad cotidiana para miles de personas y empresas. Pero su crecimiento constante, incluso en épocas de crisis, su solvencia también según los indicadores convencionales que rigen los mercados y su papel cada vez más importante en la economía productiva la han consolidado como un actor codiciado más allá de la economía social y solidaria: las instituciones públicas y la propia UE buscan estrechar los lazos con este modelo para vehicular financiación hacia proyectos de impacto económico, social y medioambiental.
Este nuevo marco de actor respetado y codiciado al máximo nivel institucional quedó de manifiesto en la reciente presentación en Madrid del informe anual sobre las finanzas éticas, que este año llega a la séptima edición bajo el impulso de la Fundación Finanzas Éticas —vinculada a Banca Etica, entidad con ficha bancaria en Italia y en España que aquí opera con la marca de Fiare Banca Etica— y Febea,...