El cerebro y cómo vemos el mundo
Occidente muestra una dependencia mayor del hemisferio izquierdo
Si atendemos a la biología, seguro que Albert Enstein y Donald Trump se parecen muchísimo. En algunos aspectos de la vida, sin embargo, las diferencias cuentan. Y mucho. Es un ejemplo que utiliza el neurocientífico, psiquiatra y filósofo británico Iain McGilchrist en un libro revelador sobre cómo el funcionamiento del cerebro condiciona nuestra manera de ver y experimentar el mundo; eso sí, sin caer en falsos mitos.
En El maestro y su emisario, Mc- Gilchrist entierra tópicos fáciles. Nada de aseverar que el cerebro izquierdo es masculino y el derecho, femenino. También es falso que el lado izquierdo sea incapaz de manejar imágenes, o que se mantenga ajeno a las emociones; al contrario, es más propenso a sacar conclusiones precipitadas, a hacerse ilusiones y a quedarse rayado en la negación.