El trabajo no te quiere
Pasar trabajando la mayor parte del tiempo que no dormimos no puede traer la felicidad
Trabajar. Un amor no correspondido no es otro libro sobre la explotación o la autoexplotación laboral. No va (solo) de cambiar la legislación para mejorar las condiciones de trabajo. La propuesta de Sarah Jaffe se centra en la trampa de un sistema productivo que obliga a trabajar para subsistir, e intenta transmitir que la vida está ahí para que hagamos lo que queramos con ella. Va de la importancia de disfrutar del tiempo, a través de una mejor distribución del trabajo, porque, enfatiza, una sociedad en la que los seres humanos consagren la mayor parte de la vida al trabajo no traerá la felicidad. El libro aterriza poco en la meta ideal de llegada, y en el cómo.
En cambio, es excelente en el análisis del cambiazo al que hemos asistido desde la ética industrial —el trabajo como llave para el ascenso social— a una ética del amor al trabajo. La necesidad forzosa de disfrutar de él se plasma bien en empleos empáticos y vocacionales de atención a otras personas, bien por la vía de la autorrealización, a través de trabajos creativos