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El freno y el acelerador

De la economía se pueden decir muchas cosas, casi todas malas. Pero no que es predecible. ¿Alguien se habría atrevido a profetizar, hace un año, el brutal aumento de los precios de la energía? Pues eso. Ahora tenemos un poco de inflación, algo que sí podía adivinar cualquier atontado (yo mismo, sin ir más lejos), y la cosa no parece grave por el momento, salvo para los alemanes, cuyo corazón fibrila en cuanto la línea de los precios deja de ser completamente horizontal.

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Noviembre 2021 / 96
El freno y el acelerador

Ilustración
Darío Adanti

De la economía se pueden decir muchas cosas, casi todas malas. Pero no que es predecible. ¿Alguien se habría atrevido a profetizar, hace un año, el brutal aumento de los precios de la energía? Pues eso. Ahora tenemos un poco de inflación, algo que sí podía adivinar cualquier atontado (yo mismo, sin ir más lejos), y la cosa no parece grave por el momento, salvo para los alemanes, cuyo corazón fibrila en cuanto la línea de los precios deja de ser completamente horizontal.Tenemos asegurada la murga del Bundesbank durante unos cuantos meses. Tampoco es grave; de hecho, constituye una hermosa tradición del folclore monetario europeo.

Conductores suicidas

Lo interesante es el contexto. Hay necesidad de mantener bajo control la inflación y, a la vez, necesidad de estimular el consumo y el crecimiento tras el bajonazo pandémico. Ocurre que para satisfacer una de esas necesidades hay que agravar la otra. En términos que los banqueros centrales prefieren no utilizar, porque todos entenderíamos que lo que hacen es relativamente elemental, las circunstancias aconsejan pisar al mismo tiempo el freno y el acelerador. Solo los...

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