Un personaje con mal destino
Los antiguos guionistas de Hollywood denominaban “dead meat”, literalmente “carne muerta”, al personaje simpático destinado a fallecer antes del final de la película. Como no podían cargarse al protagonista, conseguían la lagrimita del público matando a alguien cercano y querido, generalmente su mejor amigo.
Los antiguos guionistas de Hollywood denominaban “dead meat”, literalmente “carne muerta”, al personaje simpático destinado a fallecer antes del final de la película. Como no podían cargarse al protagonista, conseguían la lagrimita del público matando a alguien cercano y querido, generalmente su mejor amigo. El personaje “dead meat” era obligado en las películas bélicas. Desde las primeras imágenes podía adivinarse quién iba a llevarse la bala perdida, o el impacto de la granada o incluso las dos cosas si el argumento era tremebundo.
Ahora podríamos imaginarnos quién será el “dead meat” de la geopolítica mundial a finales del siglo XXI. Hablamos de geopolítica para referirnos a casi todo: desde la prosperidad industrial y comercial hasta la solidez militar, pasando por la red de alianzas y la estabilidad social interna. O sea, para referirnos al poder, que permite a quien lo tiene hacer cosas vedadas a quien no lo tiene.
Soy incapaz de imaginarme cómo será el mundo a finales de siglo. Quizá quienes muevan los hilos no sean ya entidades públicas (los gobiernos pierden peso específico desde hace...