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Un debate urgente sobre trabajo, derechos y reconocimiento

Expertas, representantes institucionales y trabajadoras del sector analizan la precariedad, la invisibilidad y los retos estructurales de un ámbito clave para el sostenimiento de la vida.

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De izquierda a derecha, Esther Sagués, vicepresidenta del sindicato de cuidadoras profesionales municipales (SAD); Ferran Camas, catedrático de Derecho del Trabajo y experto en inmigración de la Universidad de Girona; Luz Amparo Suaza, integrante de Cuidadoras en Red; y Saray Espejo, directora general de Equidad en el Trabajo y la Corresponsabilidad del Gobierno de Cataluña; y Ariadna Trillas, periodista de Alternativas económicas.

Fotografía
Mariana Vilnitzky

El debate organizado por Alternativas Económicas, y que puede verse completo en el video que acompaña este artículo, pone sobre la mesa una realidad ampliamente compartida pero todavía insuficientemente abordada: la precariedad estructural del trabajo de cuidados. El encuentro, enmarcado en el proyecto Empowering Caregivers, financiado por Journalism Fund, fue moderado por la periodista Ariadna Trillas y contó con la participación de Esther Sagués, vicepresidenta del sindicato de cuidadoras profesionales municipales (SAD); Ferran Camas, catedrático de Derecho del Trabajo y experto en inmigración de la Universidad de Girona; Luz Amparo Suaza, integrante de Cuidadoras en Red; y Saray Espejo, directora general de Equidad en el Trabajo y la Corresponsabilidad del Gobierno de Cataluña.

A lo largo de la conversación se evidenció que, pese a su papel esencial en el sostenimiento de la vida, el trabajo de cuidados sigue siendo uno de los grandes olvidados del sistema productivo. La falta de reconocimiento social va de la mano de unas condiciones laborales que, en muchos casos, continúan marcadas por la inestabilidad, los bajos salarios y la escasa protección de derechos. Esta situación es especialmente acusada en el ámbito doméstico, donde la informalidad sigue siendo una constante.

En este contexto, Esther Sagués subrayó que incluso dentro de los servicios públicos de atención domiciliaria persisten importantes déficits. Aunque el marco municipal ofrece mayores garantías que el trabajo en el hogar privado, las condiciones laborales siguen siendo exigentes y no siempre reflejan la responsabilidad que implica el cuidado de personas en situación de dependencia.

Desde una perspectiva más estructural, Ferran Camas analizó el peso de las políticas migratorias en la configuración del sector. Recordó que una gran parte de las trabajadoras del cuidado son mujeres migrantes, lo que las sitúa en una posición de especial vulnerabilidad. Las dificultades para acceder a la regularización administrativa condicionan su inserción laboral y favorecen situaciones de abuso.

Por su parte, Luz Amparo Suaza aportó la dimensión más vivencial del debate, poniendo el acento en el desgaste físico y emocional que conlleva el trabajo de cuidados. Su intervención también puso en valor la importancia de la organización colectiva como herramienta para visibilizar el sector, generar apoyo mutuo y reivindicar derechos.

Desde el ámbito institucional, Saray Espejo reconoció que, aunque se han producido avances, todavía queda un largo camino por recorrer. Insistió en la necesidad de seguir impulsando políticas públicas que mejoren las condiciones laborales y fomenten la corresponsabilidad, situando los cuidados en el centro de la agenda política y social.

El debate deja claro que el sector de los cuidados está atravesado por desigualdades de género, clase y origen que requieren una respuesta integral. Más allá del diagnóstico compartido, las intervenciones coincidieron en la urgencia de avanzar hacia un modelo que reconozca el valor social de los cuidados y garantice condiciones dignas para quienes los hacen posibles.