Malos tiempos para la lírica
Pandemias, volcanes, guerras, incertidumbre, carestía... Las crisis se encadenan unas con otras. Son los peores tiempos para la lírica. Y, sin embargo, menos mal que existe la música.
Pandemias, volcanes, guerras, incertidumbre, carestía... Las crisis se encadenan unas con otras. Son los peores tiempos para la lírica. Y, sin embargo, menos mal que existe la música.
En España hay reconocidas 1.415.578 personas dependientes, de las que 193.436 siguen esperando recibir prestación. Según la Asociación Estatal de Directores y Gerentes de Servicios Sociales, 55.487 murieron en lista de espera el último año.
Las emisiones de gases de efecto invernadero del transporte en España suponen un 27,5% del total, 4,5 puntos porcentuales más que en la Unión Europea. Más que la industria, la vivienda o el sector agrario.
La infravivienda no siempre tiene aspecto de chabola. Adopta nuevas formas, como los asentamientos, las ocupaciones de sucursales bancarias y los hacinamientos en habitaciones. Y no han desaparecido.
La pandemia del coronavirus nos parecía ya encarrilada gracias a los altos niveles de vacunación, pero el aumento de contagios y de restricciones nos conducen otra vez hacia un destino desconocido.
El barco insignia de Proactiva Open Arms ha salvado más de 61.000 vidas de personas que huyen de conflictos bélicos, persecución o pobreza. La ONG describe el Mediterráneo como una fosa común.
El transporte aéreo ha mandado en el modelo económico, con una fuerte base turística, y en el concepto de desarrollo. El avión ha pasado por encima del planeta, al menos, hasta ahora.
Aguas cristalinas donde descansar, esperar, pensar y pescar. Mientras, en el Mar Menor, se consagra una catástrofe ecológica con más de 5.000 peces muertos. Asfixiados entre nitratos, fertilizantes químicos y elevadas temperaturas.
Naturaleza, desconexión, quietud, descanso, lectura. El fin de la mascarilla obligatoria en espacios abiertos es un atisbo, para quien puede, de vieja normalidad vacacional.
La pandemia llevó al confinamiento en casa a toda la población... que tenía casa. Según Cáritas, en España hay cerca de 40.000 personas sin hogar. La Estrategia Nacional Integral para Personas Sin Hogar 2015-2020 estima la cifra en 33.275. Para ellas, el estado de alarma no ha terminado.
Por Sant Jordi, los intercambios y las ventas de libros (más de un millón de ejemplares) y rosas (más de cuatro millones) devolvieron un aire de cierta normalidad a las calles de Barcelona pese a que el virus sigue bien presente.
Como vigías inquietos por el retraso de la vacunación global, los hoteles otean en el horizonte la llegada de turistas de cara al verano. Ha sido un año nefasto en el que han permanecido cerrados para descubrir después a la clientela local que, con cuentagotas, celebra una ocasión especial.
Cataluña ha sido la tercera comunidad que ha votado en pandemia, tras Euskadi y Galicia. El resultado, un escenario fragmentado y complejo donde se cruzan el refuerzo independentista, una mayoría de
izquierdas y la escalada de la ultraderecha.
El miedo al contagio del coronavirus ha reducido en todo el mundo los desplazamientos en transporte público y en vehículos compartidos. Aumentan, en cambio, los desplazamientos en transporte privado. ¡Pero hay alternativas al coche!
Con las redes sociales se ha disparado la selfitis, una nueva vuelta de tuerca del narcisismo y la fama efímera que se cultivan en el capitalismo online del siglo XXI.
La segunda ola de la pandemia ha debilitado aún más el consumo. Según la Confederación Española de Comercio, este año van a desaparecer 250.000 establecimientos, lo que supone una destrucción de 600.000 empleos en el sector..
Estado de alarma II; esta vez, con toque de queda y sin aplausos en los balcones. Pero siempre hay quien, ante el caos (o la incompetencia), apela al sentido crítico y a la libertad para mirar hacia otro lado ante las normas que, tarde, intentan frenar el virus.
El agobio por el confinamiento, el temor a las aglomeraciones por el riesgo de contagio, las posibilidades del teletrabajo para algunos y los precios abusivos en las ciudades hacen que muchos urbanitas piensen en instalarse en zonas rurales.
Después de tres meses de estado de alarma, la economía, con la vida, se reactiva entre situaciones anómalas y con la inquietud de que los expedientes de regulación de empleo temporales se conviertan en despidos.
En el mundo poscovid-19 hay muchas cosas que se ven de un modo distinto: los empleos esenciales invisibles, los riesgos de la actual globalización, las posibilidades de los datos y la tecnología, lo absurdo de competir en la ciencia, el olvido de los mayores, la necesidad de servicios públicos potentes...
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