Trabajo autónomo

  • Por (Director fundador y editorialista de Alternativas Económicas)
    Julio 2021

    Los impuestos son un asunto cada vez más dramático para los trabajadores con bajos ingresos, los autónomos y los pequeños y medianos empresarios. El ejercicio periódico de la declaración fiscal se ha convertido en una experiencia traumática para muchas personas. Los ciudadanos deben  asumir obligaciones que determinan los recursos realmente disponibles; en definitiva, sus condiciones de vida. Son decisiones que implican la renuncia a disponer de una reserva mínima para pagar el alquiler del siguiente mes, a participar en actividades culturales o a viajar. 

    Es el porcentaje de profesionales autónomos jóvenes y con baja formación que inician un negocio por cuenta propia por no disponer de otras opciones, según el Banco de España. 

    Mercado: El auge de plataformas digitales impulsa toda una industria de servicios para trabajadores cuyas necesidades dejan de cubrir las empresas.

    Pacto: Este año quienes trabajan por cuenta propia ven aumentar 5 euros al mes su base de cotización, a la espera de la gran reforma del régimen de autónomos.

    El discurso para fomentar el emprendimiento en España no parece haber logrado cambiar el chip. El año pasado, en España se produjo, cierto, un repunte de la actividad emprendedora —índice TEA, que mide proyectos de menos de 3,5 años— hasta el 6,2%. Aun así, el nivel no alcanza el de antes de la crisis (7,6%).  

    Las personas que trabajan por cuenta propia no pueden permitirse coger una baja por enfermedad fácilmente. Los datos de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA) indican que solo nueve de cada mil, cuando entre las personas asalariadas la proporción es 22,7, más de dos veces más.