Bruselas reduce la velocidad sin dar marcha atrás
La Comisión Europea cede en parte ante el sector del automóvil, incapaz de garantizar una electrificación masiva e inquieto por sus márgenes
De 0 al 10%. La Comisión Europea ha utilizado una estratagema para intentar contentar a todo el mundo con su “paquete automóvil”. Hasta diciembre pasado, estaba grabado en piedra que, a partir de 2035, no se autorizaría la venta de ningún vehículo nuevo que emitiera CO2. La medida se ha suavizado: de un objetivo de -100% de CO2 respecto a las emisiones constatadas en 2021, se ha pasado a otro, de -90%.
Ello significa que, de media (los porcentajes de reducción que se deben alcanzar son específicos para cada marca), las emisiones de dióxido de carbono de cada vehículo vendido no deberán superar los 11 g por kilómetro recorrido. No supone una apertura masiva para los vehículos de gasolina. Sin embargo, se ha entreabierto una pequeña puerta para permitir la distribución de algunos automóviles térmicos o híbridos.
Nuevas obligaciones Los fabricantes, eso sí, deberán realizar compensaciones a diestro y siniestro. Un ejemplo que puede implicar lograr que la media de las emisiones de cada vehículo nuevo se sitúe en 11 g/CO2/km: ceder unos 15 coches eléctricos por cada auto térmico que emita 150 g de CO2/km....