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El pacto de pensiones solivianta al 'lobby' privado

Los fondos vivieron en 2022 el peor año de su historia, con récord de pérdidas y de fuga de clientes

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Abril 2023 / 112
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Hucha cerdito

Getty images

El acuerdo de reforma de las pensiones pilotado por el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, ha logrado varios objetivos que parecían incompatibles entre sí: por un lado, ha puesto de acuerdo a las distintas sensibilidades del Gobierno (el PSOE y Unidas Podemos), en una reforma muy sensible que afrontaban desde perspectivas no siempre coincidentes. Por el otro, ha obtenido ya el aval inicial de la Unión Europea (UE), que exigía una reforma del modelo para garantizar su sostenibilidad como condición para proseguir con el flujo de fondos europeos acordados por la crisis de la covid-19. Y todo ello sin que el resultado del acuerdo fuera el temido anuncio de recortes en las pensiones, que es hacia donde solían derivar hasta ahora la mayoría de reformas en los últimos años en los países occidentales.

Parecía la cuadratura del círculo, pero el acuerdo, que ha sido acogido con satisfacción por el PSOE, Podemos y la UE, parte, efectivamente, de un enfoque insólito en lo que ha sido el debate sobre la reforma de las pensiones en los últimos 30 años: que también se puede buscar cuadrar las cuentas para hacer sostenible el modelo a través de propuestas que permitan recaudar más ingresos para el sistema y no únicamente mediante el recorte de las prestaciones. 

El acuerdo ha sido muy bien recibido también por los sindicatos, mientras que la oposición ha expresado reservas y la patronal CEOE se ha mostrado muy crítica. Los más duros han sido, sin embargo, el elenco de expertos más vinculados al lobby de las pensiones privadas, que viene de vivir en 2022 el peor ejercicio de toda su historia, con pérdidas nunca vistas y fuga masiva de clientes: el BBVA Research —uno de los mayores actores del negocio de los fondos privados en España— divulgó un estudio muy crítico inmediatamente después de presentarse el acuerdo, sin tiempo material de haberlo analizado a fondo; portavoces de Mercer —la consultora de referencia del negocio— expresaron su malestar, y el Círculo de Empresarios —la entidad que con más empeño presionó en la década de 1990 para que España adoptara un modelo privado de capitalización como el del Chile de Augusto Pinochet— mostró su oposición frontal en sus frecuentes apariciones mediáticas.
 

Un sector en apuros

El sector de los fondos privados está, de hecho, muy molesto con el Gobierno de coalición desde su mismo nacimiento porque sus expectativas se han visto muy perjudicadas por la decisión de reducir drásticamente las desgravaciones permitidas en el IRPF por la contratación de pensiones privadas a las entidades bancarias. Estas desgravaciones, que han pasado de un máximo de 8.000 euros anuales a apenas 1.500 euros, suponían en la práctica el mayor incentivo para la contratación de estos productos financieros, que en España han sido siempre muy rentables para la banca pero muy poco para la mayoría de clientes, como ponen de manifiesto cada año tanto el informe internacional de la OCDE como el estudio monográfico que realiza el profesor de la escuela de negocios IESE Pablo Fernández.

Ambas investigaciones coinciden en señalar que las rentabilidades de estos fondos en España son especialmente bajas como consecuencia, en parte, de las altas comisiones de las entidades financieras, con lo que, en la práctica, los beneficiarios últimos de las desgravaciones en el IRPF acababan siendo los bancos al facilitarles la llegada de nuevos clientes.

 

Eslogan comercial

El principal eslogan comercial de este sector desde hace décadas es, precisamente, que el deterioro, supuestamente irreversible, de las pensiones públicas haría imprescindible que todo el mundo contratara también un fondo privado con el fin de poder completar la pensión cuando llegue el momento de jubilarse. Así se expresa, sin el menor disimulo, en la página web misma de la patronal del sector: “Ante la incertidumbre sobre la evolución futura de las pensiones públicas, los planes de pensiones se configuran como un instrumento óptimo de ahorro a largo plazo, que complementen nuestra pensión pública de jubilación, con ventajas relevantes frente a otros productos de ahorro-previsión”.

Sin embargo, los datos no ratifican ni siquiera que se trate del “instrumento óptimo”. El último informe anual elaborado por Fernández y su equipo del IESE, divulgado el pasado febrero, analiza la rentabilidad real de los fondos de pensiones en España en los últimos 15 años y los resultados son directamente espantosos: solo 12 de los 397 fondos analizados superaron la rentabilidad del bono del Estado a 15 años (un producto financiero público previsible y que no requiere ningún conocimiento especial, que los inversores agresivos consideran “aburrido”), y hasta 47 registraron incluso pérdidas medias en todo este periodo. Ello significa que, una vez descontadas las comisiones, los clientes van a recibir del banco al jubilarse considerablemente menos de lo que ellos aportaron al fondo. 

La pérdida del incentivo de las desgravaciones, sumada a la crisis económica y a la volatilidad de los mercados, ha provocado que 2022 haya sido el peor año de la historia para el sector de los fondos de pensiones privados en España. La rentabilidad media ponderada del conjunto de fondos fue de -10,1% en el ejercicio, mientras que el patrimonio de los fondos individuales perdió hasta 10.055 millones de euros, según los propios datos de Inverco a 31 de diciembre de 2022. Ello supone una caída patrimonial del 11,2%, superior incluso a la que provocó el gran crash financiero global de 2008, cuando se volatilizó el 9,6% del patrimonio acumulado de estos fondos en España.

El número de partícipes del sistema individual está ahora bajo mínimos. En 2022 perdió a otras 70.000 personas, con lo que acumula 1,25 millones de bajas desde 2008. Los ciudadanos que cuentan con pensiones individuales privadas son ahora 7,4 millones, una cifra similar a la que había en 2004. 

Los servicios de estudios de los bancos y el Círculo de Empresarios fueron muy activos en la década de 1990 promocionando “investigaciones” y a sus expertos en los medios para augurar la quiebra inminente del modelo de pensiones públicas en España: su previsión, justificada con todo tipo de modelos matemáticos, sostenía que el hundimiento iba a producirse a principios de la década de 2000, lo que aumentaba la necesidad de suscribir planes privados.

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Gráfico sistema de planes de pensiones

Modelo robusto

Más de tres décadas después, el modelo público español no solo aguanta, sino que acaba de lograr el visto bueno de la UE para una reforma que incluso mejorará las prestaciones más bajas y son justamente los fondos privados los que parecen estar contra las cuerdas, con rentabilidades negativas y huida de clientes.

Y, sin embargo, el BBVA Research, el Círculo de Empresarios y otros expertos del lobby privado siguen donde estaban: con espacio generoso en los medios convencionales para advertir de la insostenibilidad del modelo público de pensiones.