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Xi busca seducir a los empresarios

El presidente chino lanza una compleja operación de acercamiento a la empresa privada para relanzar la economía

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Abril 2023 / 112
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Xi Jinping

Fotografía
EFE/EPA/WU HAO

La sesión anual de la Asamblea Popular Nacional china, el parlamento del gigante asiático, responde a una coreografía muy bien definida en la que nada se deja al azar, una escenificación que este año debía rimar con perfección. No en vano, el secretario general del partido comunista, Xi Jinping, era elegido para el tercer mandato de cinco años consecutivo, lo que le convertía en el líder más poderoso del país asiático desde los tiempos de Mao. 

La sesión parlamentaria dio luz verde a los objetivos auspiciados por Xi, que para este lustro presidencial se ha fijado como objetivo mantener un crecimiento económico estable, crear empleos y generar seguridad laboral, así como propulsar al país al liderazgo tecnológico mundial, superando a su gran rival, EE UU. Son metas que pretende alcanzar con la ayuda de las empresas privadas, parte vital de la economía china.

Sobre el papel, el desarrollo y las conclusiones alcanzadas por la Asamblea Nacional son claras acerca del alcance de las medidas adoptadas para apuntalar el relanzamiento de la economía china. No obstante, el fin de la sesión parlamentaria deja en el aire la incógnita de si Xi será capaz de infundir suficiente confianza a los inversores privados para que arrimen el hombro en la reactivación económica y asuman que deben servir a las prioridades del partido y del país, incluida la seguridad nacional y el desarrollo rural.
 

Las sanciones de EE UU

Xi no ahorró esfuerzos en su intento de atraer a empresarios y directivos comerciales para que la industria tecnológica local permita a China superar las sanciones que le impone EE UU para contener su desarrollo. En una reunión con líderes empresariales, celebrada en paralelo a la sesión parlamentaria, Xi les recordó: “Siempre hemos tratado a las empresas privadas y a los empresarios como a uno de los nuestros”. Señaló que la época de la represión regulatoria dirigida a las industrias con plataformas de Internet y al sector educativo privado pertenecen al pasado y les transmitió su idea: “Deberíamos ayudar a resolver los problemas de los empresarios privados para que puedan tener las manos libres y concentrarse en el desarrollo de su labor sin cargas”, según el diario South China Morning Post, de Hong Kong.

Pero esas muestras de comprensión de Xi no impidieron que les recordará la necesidad de “fortalecer la orientación ideológica y política” que debía guiarles. Es una clara alusión a que estas compañías deben dedicar parte de sus esfuerzos a los objetivos considerados clave por el Partido Comunista. Y les emplazó a desempeñar un papel más importante en su proyecto de prosperidad común, cuyo fin es reducir la enorme brecha social existente en el país. Estos comentarios, en definitiva, sugieren pocos cambios favorables en el entorno del capital privado local.

Xi buscó en esta sesión parlamentaria el apoyo del sector privado para relanzar la maltrecha economía del país asiático, consciente de que con su actividad contribuyen al 60% del PIB y generan el 80% de los empleos. Esta cooperación se adivina imprescindible para reactivar una economía con un mercado inmobiliario en crisis, las exportaciones en franca desaceleración, el sector tecnológico paralizado por la amenaza de sanciones de EE UU y un paro juvenil que ronda el 17%, frente a una media nacional del 5,5%.

Supone una ofensiva de encanto hacia el sector privado en la que insistió también el nuevo primer ministro, Li Qiang, en la rueda de prensa final en la que hizo balance la sesión parlamentaria. En su intervención les prometió que su entorno mejorará y gozarán de un trato más igualitario, además de recibir el apoyo del Gobierno para que prosperen.

Y es que lograr la implicación del sector privado para enderezar la economía de la segunda potencia mundial es uno de los principales objetivos que se ha marcado Li Qiang como número dos del régimen chino. Hombre de confianza de Xi desde que fue su jefe de gabinete en el comité provincial del partido comunista en la provincia de Zhejiang en el 2004, de él se espera que este año sea capaz de aplicar las medidas necesarias para que la economía china crezca el 5% y genere 12 millones de empleos.
 

Inversión extranjera

Su misión no será fácil, pero Li Qiang está considerado un político favorable a impulsar la actividad empresarial y la innovación tecnológica, como demostró en su etapa como líder de Shanghái. Esta predisposición podría desembocar en el establecimiento de un entorno legal favorable a las empresas y proclive a aumentar la confianza para la inversión y el comercio extranjero, así como a impulsar las reformas económicas que se estancaron con su predecesor, Li Keqiang, en quien Xi veía a un político de una facción rival.

En esa operación de encanto para atraer capital privado, Xi no ha vacilado, asimismo, en mantener en sus puestos a dos altos funcionarios además de designar primer ministro a Li Qiang. Uno de ellos es el gobernador del Banco Popular de China, Yi Gang, que asumió su cargo en 2018 y goza de un gran prestigio profesional tras haber permanecido más de una década en EE UU y haber impulsado importantes reformas monetarias en el país. Y el segundo es Liu Kun, que fue nombrado ministro de Finanzas en 2018.

Este equipo económico tendrá, sin embargo, como contrapeso al nuevo zar económico, He Lifeng, antiguo responsable de la todopoderosa agencia estatal de planificación económica Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, que reemplazará a Liu He en ese cargo. Su escasa experiencia internacional y su vinculación con Xi sugieren que más bien tendrá un papel crucial en la aplicación de las ideas del líder chino acerca de una sociedad dirigida por el Estado y orientada a la seguridad, donde el crecimiento económico está supeditado a la ideología.

Este nombramiento confirmaría la voluntad de Xi de subrayar que todo está bajo el control del partido, idea que el líder chino clarificó a través del anuncio de creación de varias agencias reguladoras para estabilizar el sector financiero y fabricar semiconductores nacionales para superar el bloqueo de EE UU, así como una oficina nacional de datos e inteligencia artificial. Todas ellas son iniciativas que cuestionan el trasfondo de las propuestas de apertura a la iniciativa privada por parte de Pekín, así como la capacidad de las autoridades para acometer las reformas estructurales pendientes para situar la economía china en la senda de un crecimiento estable y sostenible.