Desperdicio de medicamentos
2.800 millones de euros en medicamentos quedan sin usar cada año en la Unión Europea. Al mismo tiempo, hay personas que no pueden permitirse comprar los que necesitan. En Estados Unidos y Grecia han surgido iniciativas para redistribuirlos.
Revisa el botiquín de casa. Hay un antibiótico a medias, una caja sin abrir de algo que ya no hace falta, el jarabe que sobró cuando terminó el resfriado… Algo que se dejó de tomar porque sentó mal, o porque el médico cambió el tratamiento a los tres días. Ese medicamento no va a usarse, tampoco se le puede dar a nadie, y en algún momento acabará en el contenedor verde de la farmacia, donde lo destruirán.
El Sistema Integrado de Gestión y Recogida de Envases —SIGRE, creado en 2001, con más de 22.150 puntos de recogida en farmacias de toda España— es la única radiografía disponible completa del problema. Sus datos de 2024 muestran que cada ciudadana o ciudadano depositó ese año una media de 105,6 gramos de residuos farmacéuticos, el 4,3% más que el año anterior. La cifra crece desde 2021.